NOTAS DEL REPORTEO. ¿Qué marca este traspaso de mando?
El impacto del pase de una administración del progresismo y la izquierda a un gobierno de la extrema derecha. El anecdotario de 48 horas que siempre deja secuelas políticas. Los dos puntos entre los que oscila el balance de Gabriel Boric y las expectativas por las medidas urgentes de José Antonio Kast. De nueva cuenta, el Congreso con sus pugnas de última hora y decisiones insólitas.
Hugo Guzmán. Periodista. 10/3/2026. 1.-Este miércoles 11 de marzo asumirá la Presidencia de la República un representante de la extrema derecha y dejará el cargo un representante del progresismo y la izquierda. Eso marca no sólo el impacto de la elección presidencial pasada, sino el efecto de contrapunto entre dos visiones/programas para el país. Si hoy se podrá evaluar el desempeño de una administración de carácter transformador -con sus límites y avances-, también se abre el espacio de la expectativa a una administración conservadora -con todas sus implicancias-.
2.-Como siempre, el anecdotario, que en ocasiones llega al morbo, nutre a la prensa, marcado por puestas en escena y pautas comunicacionales, dio cuenta de una activa agenda del Presidente Gabriel Boric y varias y varios de sus ministros, en la idea de que “se trabaja hasta el último día”, y presentando logros notables como el cumplimiento de la construcción de viviendas a lo largo de todo el país, al tiempo que comenzó la agenda del presidente electo insistiéndole al gobierno saliente deje información fidedigna sobre el estado de las entidades gubernamentales y recibiendo visitantes extranjeros que vienen al cambio de mando, lamentando quizá que se bajó el nivel de los asistentes esperados por el equipo de José Antonio Kast, ya que, entre otros, no vienen el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ni los presidentes Nayib Bukele (El Salvador), ni Inacio “Lula” Da Silva (Brasil). Habrá cenas, cocteles, fotos oficiales, ceremonias, con record de unos mil 500 invitados y hasta un encuentro amistoso (quien sabe si con asado o alguna otra degustación culinaria) de Boric con actuales y ex colaboradores.
3.-Se podría decir, de acuerdo a las coberturas/contenidos en los medios de comunicación, que Gabriel Boric oscila entre dos puntos respecto a su gestión de cuatro años: una buena cantidad de logros en materia social, laboral y de seguridad (es cosa de mirar los reportes) y una insuficiente instalación de aquello en la percepción y la mente de ciudadanas y ciudadanos. Se marcan hoy episodios muy controversiales de alta intensidad, reales por cierto y una posible inclinación más a los gestos que a establecer relatos y certezas, pero al mismo tiempo se señalan virtudes comprobables, avances objetivos, ordenamientos precisos, que apuntan a un país estable, con más derechos, con gobernabilidad, normalizado en su economía y su funcionamiento.
4.-De la administración que viene llama la atención, comunicacionalmente, cómo se omite/elude su matriz ideológica y su ideario político, presentándolo más en sus encuadres técnicos. También llama la atención que los posicionamientos ideológicos más claros los dio Kast en su participación en un encuentro de la extrema derecha en Europa y en su participación en el centro turístico de Donald Trump en Miami. Como sea, lo que más se señala en estos días es si el nuevo gobierno podrá cumplir las expectativas abiertas sobre todo en seguridad pública, economía y medidas contra los migrantes ilegales o irregulares. Hay una partida en observar cómo avanzarán -o no- las 90 medidas situadas en el nuevo equipo en el marco de “un gobierno de emergencia”. Como en El Salvador, Argentina, Hungría, Ecuador e Italia, Chile pasa a ser otro laboratorio de la extrema derecha y el ciclo que se abre apunta, entre otras cosas, a cómo Kast manipulará los ingredientes y fórmulas de ese laboratorio.
5.-Quizá lo que ya parte mal, al menos a los ojos de la ciudadanía o la opinión pública, es, de nueva cuenta, el Congreso con una, por momentos, grotesca pelea por quien preside el Senado y la Cámara de Diputadas y Diputados, donde se despliegan las consabidas diferencias entre lo que será el oficialismo y la oposición, y las pugnas intra-sector que pone a disputar a partidos de un mismo sector. Todo, por cierto, a última hora, con desenlaces que pueden resultar impredecibles. Llamó la atención y copó espacios comunicacionales -sumadas activamente las redes sociales- que Pamela Jiles, excomunista, exhumanista, ahora militante del Partido de la Gente, vaya a ser presidenta de la Cámara Baja por un solo factor: que la futura oposición no quiere que el sillón principal lo ocupe la derecha; algo “contraintuitivo” pero que obedecería a “una estrategia” como dijo la ministra Antonia Orellana. Habría que revisar la trayectoria/declaraciones/posicionamientos de Jiles para concluir en lo extraño/insólito que ella sea ahora la opción -de algunas y algunos- para presidir la Cámara de Diputadas y Diputados. Al otro lado, en el Senado, la derecha y la extrema derecha peleando por quién preside la testera, con el colmo de la disputa porque pelean dos legisladores del mismo partido.
6.-Hay un elemento del cual los medios no dan tanta cuenta, y tiene que ver con el encuadre que se abre a partir de este miércoles en política exterior. De inicio, Chile pasa a ser parte del grupo de países gobernados por la extrema derecha, algo no menor. Claramente el nuevo presidente ya estableció alianzas con los mandatarios ultraconservadores de la región, europeos y, sobre todo, con el jefe de la Casa Blanca. Eso marcará con mucho su política internacional como se vio en el aplauso que dio a la “coalición militar” regional planteada/impuesta por Donald Trump como espacio “de coordinación” de estas administraciones ideológicamente afines. Kast, con seguridad, integrará todas las iniciativas que surjan de Trump, Milei, Bukele, etcétera. Tendrá una situación privilegiada porque los tres gobernantes de los tres países limítrofes con Chile, son de extrema derecha. Claro que hay puntos controversiales como las bases militares y puntos militares que el Comando Sur está reforzando en Argentina y Perú, en la zona austral, que parece que tiene algo inquieto al mando de la Armada.
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