“Gladys fue, en el sentido más profundo de la palabra, una luchadora incansable por las causas más nobles”

El Partido Comunista y las Juventudes Comunistas realizaron una jornada de homenaje a la lideresa comunista fallecida hace 21 años. Lautaro Carmona, presidente de la colectividad, destacó de ella, “su vocación humanista, revolucionaria, siempre socialista” y que fuera “no una luchadora de discursos fáciles ni de convicciones frágiles, sino una luchadora de esas que aparecen pocas veces en la historia de los pueblos”. Indicó que “nunca Gladys dejó la movilización, la calle, el contacto y el encuentro con las personas, los movimientos, los territorios”. Y señaló: “Cuando Chile vive los críticos momentos en que nos encontramos. Cuando nuestros pueblos y el mundo enfrentan tal vez la situación más grave para la Humanidad desde la Segunda Guerra Mundial, el legado de Gladys nos acompaña, nos llena de fuerza y esperanza, nos hace mirar el futuro con sentido de la historia y con una profunda convicción ética y estratégica”.

“El Siglo”. Santiago. 7/3/2026. Gladys Marín Millie, secretaria general y presidenta del Partido Comunista, secretaria general de las Juventudes Comunistas, diputada y destacada luchadora contra la dictadura civil-militar y por la consagración de la democracia y los derechos sociales en Chile, falleció el 6 de marzo de 2005 a los 67 años, víctima de un cáncer cerebral.

 Gladys Marín es considerara una de las dirigentas históricas de la política y las batallas sociales en el país, lideresa comunistas reconocida mundialmente, feminista y comprometida con luchas de los pueblos indígenas, estudiantiles, de las y los trabajadores, de las y los pobladores, solidaria con los pueblos latinoamericanos.

Este día se conmemoraron 21 años de su sensible fallecimiento. Y el Partido Comunista y las Juventudes Comunistas le rindieron un homenaje con una marcha por avenida La Paz, desde la calle Santos Dumond, hasta el ingreso al Cementerio General, y un acto político cultural en el Memorial a Gladys Marín, rodeado de flores y afiches evocativos.

La actividad fue encabezada por Lautaro Carmona, presidente del PC, Bárbara Figueroa, secretaria general de la colectividad y Catalina Lufín, presidenta de las JJCC. Participaron dirigentes, legisladores, militantes, autoridades municipales del PC y las JJCC, así como familiares y amigos de Gladys Marín y representantes de partidos políticos y colectivos sociales.

El siguiente es el texto íntegro del discurso del presidente del Partido Comunista, Lautaro Carmona, en el acto de homenaje a Gladys Marín:

Queridas compañeras y estimados compañeros.

Un siete de marzo de nuevo aquí, en este lugar, como testimonio de que nuestro compromiso no se debilita con el tiempo, al contrario, se fortalece.

Permítanme saludar a las y los presentes. En primer lugar, a la familia, y a representantes de otras fuerzas políticas.

Asistimos a este homenaje a Gladys en el contexto de avance de las fuerzas más reaccionarias, que han logrado un triunfo electoral y ganar un gobierno con una mayoría indiscutida.

Dijimos que tomaremos posición en mérito de las políticas que implemente el gobierno de José Antonio Kast. Desde una posición obvia, seremos oposición al futuro gobierno, pero será oposición constructiva si se trata de políticas que beneficien los intereses de mayoría. Y seremos oposición muy crítica y exigente cuando las políticas de gobierno hagan retroceder los derechos conquistados y afecten los intereses de mayoría.

Rechazamos la pretensión de la derecha expresada en estos días en el Parlamento, que con pretextos seudo humanitarios quieren implementar una política de impunidad con crímenes de lesa humanidad. De acuerdo a convenciones internacionales, los criminales de lesa humanidad no tienen derecho a beneficios carcelarios. Verdad, justicia, nada más, pero también nada menos.

4 años de gobierno del presidente Gabriel Boric

En pocos días termina nuestro gobierno. La dirección de nuestro Partido resolvió realizar su propia evaluación desde la condición de ser un Partido de gobierno. Dicho proceso será con la mayor autoexigencia, profundamente crítico y autocrítico, que permita obtener todas las enseñanzas para ratificar aciertos, corregir errores, completar vacíos.

Debemos sistematizar experiencia y hacer síntesis del proceso para construir unidad. Sobre la base que la unidad es en la diversidad, por tanto, en el respeto a la identidad de cada fuerza. Actuamos con la convicción que la unidad constituye un factor clave para conquistar una correlación de fuerzas favorable, necesaria para avanzar.

Tenemos la obligación de conocer y sacar conclusiones de la empatía que cultivamos con las políticas de gobierno y el movimiento sindical y social. A partir de valorar los avances en políticas que hoy son conquistas de más derechos. Serán las referencias como fuerza del ejemplo que tendremos siempre presente en nuestra relación de masas cada vez más enriquecida.

Las actitudes políticas que afectaron el proceso de traspaso de mando, debido a la pretensión de José Antonio Kast, adelanta una forma de ejercer el poder. Es evidente que el tema del cable submarino está fuertemente condicionado por la prepotencia intervencionista de Trump y el imperialismo de Estados Unidos, que representa. Quienes no admiten que nuestro país en ejercicio de su soberanía incluya también a China en el espacio de intercambio económico y comercial poniendo el centro en políticas de desarrollo del país.

Nuestro homenaje es desde la condición de militantes que se propone elevar su   conciencia política y de clase, y con humildad asumir que el colectivo es más grande y sabio que la individualidad. Combatir la arrogancia y prepotencia intelectual, así como el acomodo y falta de iniciativa. Al fin nuestro homenaje es autoexigirnos para ser mejores comunistas.

Debemos desarrollar capacidades políticas e ideológicas para llevar adelante tantos debates sean necesarios, en un sano y franco intercambio colectivo, pero con la honradez que el acuerdo construido como síntesis será implementado por todas y todos.

Así funciona el centralismo democrático, la dirección única, el debate colectivo y la unidad de acción en la aplicación de la síntesis. Es la práctica de Gladys en los momentos más críticos de la organización. Recordemos el golpe, la política de Rebelión Popular de Masas, el derrumbe del socialismo en Europa del Este, la crisis de inicio de los 90 y la exclusión del PC. En esos momentos, en medio de una profunda batalla de ideas, operó el intelectual colectivo como gran fortaleza de Partido.

Gladys es presente y futuro

Hablar de Gladys, es hablar del presente y del futuro. Hoy, más que ayer, su pensamiento, su acción, lo necesitamos y se abre camino como una esperanza cierta para enfrentar los inmensos desafíos que vive Chile, nuestra región y el mundo entero.

No nos equivocamos, y tampoco exageramos, si nos preguntamos que estaría haciendo y pensando Gladys.

Estaría estremecida hasta lo más profundo por el asesinato terrible de niñas y niños en Irán; en Gaza; por el genocidio del pueblo palestino; por la represión en África; por la prostitución de los cuerpos infantiles; por los seres humanos que mueren de hambre en tantos lugares del mundo producto de este maldito capitalismo salvaje.

Estaría estremecida tratando de hacer todo lo que pudiera por denunciar el bloqueo criminal a Cuba, que busca someter y aplastar la dignidad y el heroísmo de un proceso con el cual Gladys se identificó hasta la medula. Jamás pretendió un seguidismo mecánico.

Cultivó la fraternidad y hermanamiento cada cual desde lo propio, con la conducción encabezada por Fidel. ¡Cuba no está sola! Afirmación y centralidad para actuar en la solidaridad revolucionaria.

Siempre, desde nuestra particularidad, con positivo sentido crítico para abordar los procesos que soberanamente lleven adelante los pueblos. Estaría con Venezuela, y con los pueblos que luchan en África y en todo el mundo.

La temprana vocación y pasión cargada de humanidad, que se reflejó siempre en acciones muy concretas, la llevó a promover el antiimperialismo y a encabezar la solidaridad con el pueblo de Vietnam; a marchar, a tratar de abrir mentes y corazones indiferentes o insensibles al drama humano.

Sin despreciar a nadie, sin pasar por arriba de nadie, sin compararse con nadie y pretender personalizar su acción y su pensamiento, Gladys por eso se involucra con la revolución cubana hasta su muerte; por eso viaja a Chiapas y escribe un libro; por eso en Chile promueve la ley que crea las juntas infantiles, cuando era una diputada de poco más de veinte años, por eso se involucra con todo el cuerpo en tomas de terrenos que derivaron en poblaciones, en organización barrial y popular.

Por eso, cuando no eran lo que fueron después, ni en Cuba, ni en Chile, ni en el mundo, Gladys se entusiasma con emoción sincera por la nueva trova de Silvio, Pablo, de Noel Nicola y gestiona la invitación de ellos al Séptimo Congreso Nacional de la Jota en septiembre-octubre de 1972. También se relacionó con Santiago y Vicente Feliu, Sara González, y generó las condiciones para que visitaran chile.

Por eso, su amistad profunda con Isabel y Ángel Parra; con Víctor; con Jorge Coulon; con Patricio Manns; con muchos de la nueva canción chilena.

Cultivó un profundo sentido de hermandad con la generación de militantes jotosos con quienes compartió la dirección de la Jota, no pocos de los cuales, incluido su compañero, Jorge Muñoz, este año, cumplen 50 años de ser detenidos desaparecidos.

Anunciamos que durante todo este año, en los distintos lugares que forman el estremecedor mapa del exterminio de nuestras y nuestros compañeros, construiremos memoria. Queremos volver a pisar esas calles, a entrar en esas casas que por última vez estuvieron nuestras y nuestros compañeros. Integraremos a la comunidad de cada territorio. Será la motivación que estimula una campaña de crecimiento partidario que evoca a las direcciones del Partido y la Jota caídos en la lucha antifascista.

50 años: nada ni nadie está olvidado

El próximo 29 de marzo se cumplen 50 años de la detención y desaparición de José “Checho” Weibel, subsecretario de la Jota, al momento de su detención era miembro de la dirección clandestina del Partido. En mayo cae la dirección que encabezaba el compañero Víctor Díaz, entre ellos Jorge Muñoz, compañero de Gladys y padre de sus hijos Álvaro y Rodrigo. Hasta llegar a diciembre terminan de detener a la dirección encabezada por el compañero Fernando Ortiz.

Viajó a un encuentro a Libia, donde compartió con el Comandante Chavez; con Lula, en esos momentos luchador y obrero metalúrgico y líder del reciente Partido del Trabajo de Brasil; con Evo Morales; con luchadores africanos; de Irlanda; de Colombia; hoy varios de ellas y ellos empujando procesos populares de emancipación y unidad; con Kadaffi; con varios luchadores cubanos y africanos que habían antes acompañado al Che en el Congo.

Gladys toma la determinación de regresar e ingresar clandestina a Chile para encabezar la lucha contra la dictadura fascista y pro norteamericana encabezada por Pinochet.

Se juega entera por abrirle paso a la política de la Rebelión Popular de Masas, en años duros, dolorosos, intensos. Tuve el inmenso honor de compartir ese periodo con ella, junto a muchas y muchos compañeras y compañeros, cuando ella asume las tareas determinantes en el Partido, y yo debo asumir la conducción de las Juventudes Comunistas de Chile.

Su vocación humanista, revolucionaria, siempre socialista, se refleja en cada acto cotidiano, trascendente. En tiempos en que no era fácil, ni eran causas que incluso en la propia izquierda estuvieran bien arraigadas, Gladys se juega por abrirle paso a la expresión y legitimidad de las diversidades de género, se encuentra con su gran amigo, Pedro Lemebel, genera espacios y hace avanzar al partido y la juventud en esas causas, y se pone en la primera línea de esa acción ética en la sociedad chilena. Su vocación por la emancipación femenina acoge y recoge un legado que siempre destacó, y le abre camino a nuevas expresiones. Qué duda cabe que mañana estaría encabezando la marcha del 8 de marzo, en el Día Internacional de la Mujer.

No es casual, ni un hecho menor, que en el marco de las multitudinarias expresiones populares del estallido social, tal vez las manifestaciones populares más grandes en la historia de Chile, uno de los símbolos que esas expresiones populares recogen, y reivindican, es la figura, el pensamiento y el accionar de Gladys: “Lucha como Gladys”.

Se estampa en la plaza de la dignidad, en banderas, en muros de todo el país, en fin, en esa sabiduría del Chile profundo y popular que tanto se ha tratado de estigmatizar, caricaturizar, hasta hoy mismo, por una elite que incluso ha demostrado una odiosidad que impacta.

Gladys, también muy tempranamente, se identifica y busca caminos de encuentro con los pueblos originarios, con la cosmovisión mapuche, eso la empata con una propuesta de lucha, de forma de vida, de abrirle camino a la batalla vital y crucial por la defensa del medio ambiente, por reivindicar una forma de vida sencilla, trascendente, carente de prepotencia y mercantilización, que en definitiva la hace más consciente y convencida de superar en todas sus formas el capitalismo salvaje, en todas sus expresiones.

Hay textos, discursos, acciones, imágenes, que muestran esta faceta de Gladys tan necesaria de rescatar para estos tiempos. El medio ambiente, la vida sencilla y simple, la tranquilidad de los bosques, de Lonquimay, el ruido calmo del bosque y los ríos, y el aire tranquilo cargado de paz. Son sus sentimientos y palabras que escribió, y que nos compartió muchas veces.

Es una de las grandes razones que la hacen empujar la urgente superación en Chile, y en el mundo, del neoliberalismo y el capitalismo salvaje.

Debemos desenmascarar el falso patriotismo Republicano, que entrega sin más nuestra soberanía política y económica, y abrir paso a un proceso democrático y revolucionario de emancipación nacional. Convicción que es compromiso, acción directa, esfuerzos grandes y permanentes para que eso se reflejara en el trabajo de la Jota, del Partido, en la formación de sindicatos, en la consolidación de las organizaciones populares que lograran alcanzar la estatura de movimiento popular incidente en una correlación de fuerzas amplia, unitaria, emancipadora.

Esto es lo que hace que Gladys, recogiendo y admirando profundamente el proceso popular de décadas que lleva a la presidencia de Chile a Salvador Allende, del cual ella misma fue protagonista, se declara profundamente allendista, y lo argumenta, y lo explica, y lo describe en ese maravilloso libro suyo: “La vida es Hoy”, que me permito sugerir a quienes no lo han leído. Porque es una propuesta de futuro, de esperanza, de lucha y construcción estratégica.

Un acuerdo no electoralista, sí con expresión electoral, con contenidos determinantes

Gladys siempre impulsó avanzar a un acuerdo en torno de Verdad y justicia; un nuevo Código Laboral; avanzar hacia una nueva Constitución Política; derechos plenos para mujeres y diversidades de género. Reforma Tributaria, fin al binominal. Inicialmente algunos rechazan la propuesta, y luego se abren a buscar un camino de entendimiento.

Nunca Gladys dejó la movilización, la calle, el contacto y el encuentro con las personas, los movimientos, los territorios. Lo consideraba esencial.

En medio de esa trayectoria, cargada también de un profundo internacionalismo, Gladys es sorprendida por una enfermedad que terminaría con su vida.

Cuba y su pueblo la reciben con un cariño y aprecio que reconocemos y agradeceremos siempre. Ya en su lucha por la vida, Gladys recibe de manos del comandante Fidel Castro la condecoración José Martí. Ella, y Salvador Allende, son los dos chilenos que han recibido esa distinción.

El cariño del pueblo chileno se expresó inmensamente cuando Gladys muere. Y es un afecto, una identidad, que se mantiene hasta hoy.

Chile hoy y mañana

Cuando Chile vive los críticos momentos en que nos encontramos. Cuando nuestros pueblos y el mundo enfrentan tal vez la situación más grave para la Humanidad desde la Segunda Guerra Mundial, el legado de Gladys nos acompaña, nos llena de fuerza y esperanza, nos hace mirar el futuro con sentido de la historia y con una profunda convicción ética y estratégica.

Su lucha por verdad y justicia fue permanente e implacable. En una convicción ética revolucionaria y profunda. Siempre la consideró como un hecho central, esencial, para el futuro de Chile, en una dimensión democrática, política, cultural, y valórica. Y siempre le dio prioridad a develar a los responsables del terrorismo de Estado en Chile. Nunca aceptó ningún tipo de mecanismo de falsa reconciliación. Cuando el tirano fue designado senador vitalicio, Gladys encabezó una protesta en las afueras del Parlamento, y fue  severamente reprimida. Su convicción ética, la llevó a presentar la querella criminal en contra del dictador. Y esa hizo su curso. Y fue parte sustantiva de la temporal detención de Pinochet en Londres, y los procesos que se dinamizaron en Chile por varios tribunales y jueces que actuaron con valor de Justicia verdadera. Esa querella presentada por Gladys, y articulada por el compañero Eduardo Contreras, Graciela Álvarez, Julia Urquieta y otros abogados. Respaldada activamente por el movimiento histórico por Verdad y Justicia, es un hito que muestra que las acciones no son en vano, cuando no se relativizan los encuadres éticos que impulsan las causas nobles y justas, a pesar de que por momentos poderes muy influyentes las tratan de mostrar como cuestiones sin sentido, que dificultan los “grandes acuerdos”, que no ayudan en definitiva.

Gladys, en este sentido, es un emblema de lo que debe ser la lucha por los derechos humanos en cualquier circunstancia.

Nos reunimos para recordar una palabra que definió su vida entera: La lucha.

Gladys fue, en el sentido más profundo de la palabra, una luchadora incansable por las causas más nobles. No una luchadora de discursos fáciles ni de convicciones frágiles, sino una luchadora de esas que aparecen pocas veces en la historia de los pueblos.

Luchó cuando era joven dirigente estudiantil, luchó desde el Parlamento defendiendo a los trabajadores, luchó cuando vino la noche oscura de la dictadura y muchos pensaban que la esperanza había desaparecido de Chile. Y luchó también cuando luchar significaba arriesgarlo todo.

Gladys entendía algo que sigue siendo una verdad fundamental de la política: los derechos nunca han sido regalos del poder, siempre han sido conquistas de la lucha de los pueblos.

Por eso hoy, cuando recordamos su vida, no lo hacemos desde la nostalgia. Lo hacemos desde la continuidad de esa lucha.

Porque el tiempo que vivimos vuelve a exigir claridad, convicción y coraje.

Gladys lo sabía. Lo sabía porque enfrentó uno de los momentos más duros de nuestra historia.

Y nunca dudó de qué lado había que estar. Del lado del pueblo. Del lado de los trabajadores. Del lado de la democracia.

Nuestra tarea es clara. Seguir luchando. Luchar para que la democracia sea más profunda.

Luchar para que la igualdad deje de ser una promesa y se transforme en una realidad. Luchar para que el desarrollo de nuestro país esté al servicio de las mayorías.

El Partido Comunista de Chile ha estado siempre en ese lugar de la historia. Estuvimos en la lucha contra la dictadura. Estuvimos en la defensa irrestricta de los derechos humanos. Y seguimos estando hoy en la lucha por una sociedad más justa.

Pero también sabemos que las grandes transformaciones de la historia nunca han sido obra de una sola fuerza política.

Han sido obra de pueblos que logran encontrarse, que logran construir proyectos comunes y que logran transformar la esperanza en una fuerza capaz de cambiar la realidad.

Por eso hoy, en este lugar, no solo recordamos su historia. Renovamos un compromiso. El compromiso de seguir luchando.

Porque si algo nos enseñó Gladys es que incluso en los momentos más oscuros de la historia, cuando parecía que todo estaba perdido, la lucha de los pueblos siempre puede volver a abrir caminos.

Compañeros y compañeras: El mundo vive la crisis más grave, desde la Segunda Guerra Mundial. El derecho internacional construido desde ese tiempo hasta hoy, ha sido violentado por los gobiernos de Estados Unidos, Israel y algunos integrantes de la OTAN. Se imponen trágicamente los genocidios, los bloqueos. los exterminios. la imposición de la fuerza militar, el asesinato y secuestros de jefes de Estado, líderes políticos y religiosos, en fin, quien sea considerado un enemigo o adversario. Es estremecedor lo que pasa en Medio Oriente, asistimos a una tragedia que debe parar. Cuántas niñas y niños asesinados por orden directa de Trump y los suyos.

Chile, y nuestra región, no es excepción a esta situación. La globalización neoliberal está mostrando su peor y más terrible rostro. El tiempo histórico es breve, las cosas caminan rápido, se requiere actuar.

Proponemos que Chile impulse un urgente diálogo con todos los países de la región, para detener una carrera armamentista en nuestro continente, que evite y se adelante a tensiones político-militares entre países, sea en el ámbito bilateral, como multilateral.

Proponemos que se revitalice lo acordado por CELAC: Establecer nuestro continente como zona de paz. El Movimiento por la Paz debe ser una convocatoria de masas que denuncie y construya conciencias.

Que, en ese contexto, se incrementen todos los mecanismos de cooperación bilateral y multilateral, para enfrentar los flagelos del narcotráfico y del crimen organizado.

Impulsar un plan de coordinación regional y continental, para dar soluciones efectivas a las migraciones que, en este escenario, es muy probable que se incrementen.

Finalmente, se avance con mayor rapidez hacia el respeto pleno de la Antártida, como zona de paz, zona de protección mundial, sin la presencia de algún tipo de instrumento militar de guerra en su territorio, y en su entorno cercano.

Y porque sabemos que cuando un pueblo lucha por su dignidad, la historia termina poniéndose de su lado. Con el legado de Gladys.

¡MIL VECES VENCEREMOS!

 

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