Solidaridad a la cubana. La otra leche
El sabotaje para impedir la llegada de leche descremada a Chile, destinada a reconstruir leche fresca, y la decisión de Cuba, ante eso, de enviar leche en polvo de sus reservas estratégicas.
Leo Fonseca. Vicepresidente Ejecutivo la Empresa de Comercio Agrícola en 1972. Santiago. 17/2/2026. El Plan del Medio Litro de Leche de Allende se cumplió a cabalidad hasta el último día de su gobierno. Hubo intentos serios de hacerlo fracasar pero no lograron su objetivo.
Otra cosa fue con “la otra leche”. ¿Cuál se preguntarán? La leche descremada destinada a reconstruir leche fresca con grasa láctea por parte de las plantas pasteurizadoras. Desde gobiernos anteriores el Estado, a través de la Empresa de Comercio Agrícola (ECA), importaba y suministraba al sector privado esa leche descremada para garantizar en invierno la leche fluida (la leche de botellas) y otros productos como helados, yogur, quesillos, etc. En ese período el ordeño disminuye y no permite a las plantas cumplir la demanda.
Pues bien, en la importación de esta leche se centró el sabotaje.
De pronto se perdió la nave que traía la leche descremada para el enlace. Los armadores levantaban los hombros: “No sabemos nada, pronto debe aparecer el barco”, y no aparecía, estaba perdido. Puede imaginarse el impacto político que hubiese significado que una mañana no existiera la leche fresca en botellas en los negocios debido a que el Estado no les cumplió a las plantas privadas.
Buscamos el producto en Argentina, Europa, Nueva Zelandia sin resultados, no llegaría a tiempo.
Entonces decidí recurrir a Cuba, llamé por teléfono al Viceministro de Planificación del organismo en que trabajé, el cual consultó de inmediato con el entonces Presidente de la República Osvaldo Dorticós. Inmediatamente ordenaron una operación de emergencia, a la cubana. Un barco con azúcar que salió con destino a Chile en la madrugada debió regresar, descargaron una parte del azúcar y cargaron la leche en polvo de sus reservas estratégicas durante toda la noche, con aporte voluntario de los trabajadores de la empresa lechera (ECIL) y los estibadores del puerto. Antes de 24 horas la leche venía en camino.
Así de sencillo resolvieron.
Dime, cual es el precio; lo llamé como un negociante normal. ¡Coño mi hermano! no te preocupes de eso ahora, lo veremos más adelante. Más adelante el acuerdo fue el reintegro de la leche puesta en barcos cubanos en Valparaíso. (Más encima nos regalaron el costo del transporte)
Es el internacionalismo en que no se olvidaba donde está el verdadero enemigo.
Fue enorme el odio de la derecha y seguramente de sus mandantes por una solución de este tipo, más encima con Cuba.
Importamos la leche desde Nueva Zelandia almacenándola en una bodega nuestra en Valparaíso a la espera de la nave cubana. Entonces, un comando técnica y “militarmente” especializado neutralizó a los trabajadores y prendió fuego a la bodega. Pagó el seguro pero nos causó un daño considerable.
El imperio no nos volvió a atacar con los lácteos.
Es bueno hoy no olvidar lo que ha sido la solidaridad que ha entregado Cuba a través de decenios sin pedir nada a cambio.
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