Cuba, la irreverente “amenaza”

Con el “deber imperativo de proteger” a EU, el mandatario republicano anunció que impondrá nuevos aranceles “a las importaciones de mercancías provenientes de un país extranjero que venda o suministre, directa o indirectamente, petróleo a Cuba”. Desde la Casa Blanca se apuntó que Cuba posee en “su territorio sofisticadas capacidades militares y de inteligencia que amenazan directamente la seguridad nacional de los Estados Unidos”. El Gobierno de Estados Unidos vuelve a mentir, como lo hace sistemáticamente.

Laura Mercedes Giráldez. Periodista. “Granma”. La Habana. 30/1/2026. Desde la Casa Blanca, este 29 de enero, el presidente Donald Trump decretó una emergencia nacional sobre Cuba, a la que declaró como “amenaza inusual y extraordinaria para la Seguridad Nacional y la política exterior de Estados Unidos”, al mismo país al que bloquean por más de seis décadas.

Aunque quieren hacerla ver como una medida de seguridad, de lo que se trata es del uso de la presión como herramienta geopolítica y de desestabilización. Pretende, entre sus fines, castigar colectivamente al pueblo cubano por su firme decisión de elegir el camino de la soberanía y el derecho a la autodeterminación, al que no renunciará.

Así, entra hoy en vigor la Orden Ejecutiva firmada por el presidente estadounidense, con la cual declara emergencia nacional en ese país, dado que -alega el documento lleno de falacias- Cuba posee en “su territorio sofisticadas capacidades militares y de inteligencia que amenazan directamente la seguridad nacional de los Estados Unidos”, y sostiene relaciones con “países hostiles, grupos terroristas transnacionales y actores malignos adversarios” de la nación norteña.

El Gobierno de Estados Unidos vuelve a mentir, como lo hace sistemáticamente. Bien conoce que Cuba no alberga terroristas, no da refugio a organizaciones terroristas, no tortura a supuestos opositores y no coopera en forma ilegal con ningún país. Es en ese territorio donde sí han encontrado amparo asesinos como Luis Posada Carriles, responsable del crimen del avión de Barbados, y otros que aún se pasean por las calles de Miami.

Con el “deber imperativo de proteger” a EU, el mandatario republicano anunció que impondrá nuevos aranceles “a las importaciones de mercancías provenientes de un país extranjero que venda o suministre, directa o indirectamente, petróleo a Cuba”. Con ello se golpeará un actor transversal de la economía nacional.

Luego, las consecuencias no solo afectarán al Gobierno, sino que incidirán directamente en el bienestar de la población y en todos los sectores.

La medida constituye un acto de genocidio económico disfrazado de seguridad nacional. EU no puede imponer su voluntad por la fuerza, y el mundo tendrá que decidir de qué lado está la razón y si aprueba o rechaza la ignominia.

Habla la Orden Ejecutiva de Trump sobre violaciones de derechos humanos, represión y desestabilización regional en la Mayor de las Antillas. Lo que no dice es que, la medida extraterritorial sobre la que pesa su rúbrica, bien cumple los parámetros para calificar dentro de esos mismos elementos, además de causar sufrimiento humano y afectar la vida de millones de personas.

Insiste la administración de EU en que la nación caribeña apoya el narcotráfico, aun cuando nuestro el país no constituye destino, tránsito ni almacén de drogas, como resultado de la voluntad de sostener una política de tolerancia cero.

La ejecutoria de la Isla en el enfrentamiento al terrorismo y al narcotráfico en el continente es de larga data y muestra resultados concretos, cooperando con el propio Estados Unidos en la lucha contra las drogas y la delincuencia. La Orden Ejecutiva lo ignora.

Sin embargo, se sabe que Cuba, por su ubicación geográfica, está insertada en una de las rutas internacionales más activas del narcotráfico, que conecta las zonas de producción en Sudamérica con el principal mercado consumidor en Estados Unidos, dijo recientemente a la prensa el primer coronel Yvey Daniel Carballo Pérez, jefe del Estado Mayor de la Dirección de Tropas Guardafronteras del Minint.

Entonces, ¿es Cuba -libre, independiente, soberana, democrática, de justicia social y solidaridad humana- una amenaza para la Seguridad Nacional de EU o para el desarrollo de sus intereses hegemónicos, expansionistas y de sostenimiento de la grave crisis sanitaria generada por el fentanilo puertas adentro?

El pueblo cubano, de estirpe martiana, conoce las entrañas del monstruo y sabe descifrar sus mentiras. No se dejará engañar. Ha soportado casi 70 años de bloqueo genocida y ha sabido resistir de forma estoica, sin renunciar a sus principios, todas las agresiones del imperio. Esta vez no será diferente.

 

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