Kast busca en el exterior el modelo para su “Plan Implacable”
Gira por centros de detención y muros fronterizos despierta alertas. El viaje del presidente electo por El Salvador y República Dominicana es mucho más que una visita protocolar. Es la materialización de un ideario político que prioriza el orden y la seguridad por sobre garantías procesales, y que ve en el control fronterizo extremo una solución a problemas complejos.
“El Siglo”. 23/1/2026. El presidente electo, José Antonio Kast, visita El Salvador, República Dominicana y Panamá para observar políticas de “mano dura”. Su gabinete, con polémicas figuras en Defensa y Justicia, y su agenda que vincula migración con crimen, marcan una transición hacia un modelo de seguridad cuestionado desde el punto de vista de los derechos humanos.
Kast emprenderá una gira clave por Centroamérica y el Caribe, centrada en los modelos de seguridad de Nayib Bukele y Luis Abinader. La visita a la megacárcel CECOT en El Salvador y a la valla fronteriza con Haití, ocurre semanas antes de que asuma el gobierno el 11 de marzo, y busca trazar líneas para su “Plan Implacable”.
La gira se da en un contexto de fuertes críticas de la que será su oposición y organizaciones de derechos humanos, tanto por los referentes internacionales elegidos -cuestionados precisamente por violar derechos humanos- como por los polémicos nombramientos en su gabinete, que incluyen a abogados defensores de la dictadura de Auguato Pinochet.
El itinerario de la “mano dura”: De la cárcel al muro
Kast realizará su cuarto viaje internacional como presidente electo, con una agenda explícitamente enfocada en seguridad. En El Salvador, su destino principal, visitará por segunda vez el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la megacárcel insignia del régimen de excepción de Nayib Bukele. Allí, según declaró en su visita de abril de 2024, busca “recoger experiencia internacional” para ejecutar en su gobierno.
El modelo salvadoreño ha logrado una drástica reducción de homicidios a un costo humano gigantesco: El Salvador tiene la tasa de encarcelamiento más alta del mundo (cerca del 1.7% de su población), producto de más de 85.000 detenciones bajo el Estado de Excepción vigente desde 2022. Organismos internacionales denuncian que la mayoría de los detenidos están en prisión preventiva sin condena firme, en un sistema donde se reportan juicios masivos y vulneración del debido proceso. Kast también observará los programas de trabajo penitenciario, donde miles de reclusos, muchos sin sentencia, laboran en obras públicas.
Posteriormente, en República Dominicana, inspeccionará la valla fronteriza de 176 km con Haití, erigida por el Presidente Luis Abinader. Esta “reja”, promovida como solución al contrabando y la migración irregular, es criticada por agravar tensiones históricas y por su cuestionada efectividad. La gira finalizará en Panamá, donde Kast participará en un foro económico regional, cerrando una agenda que mezcla seguridad con alianzas estratégicas.
El espejo en el que se mira: El “Plan Implacable” de Kast
Esta gira no es casual. Es la búsqueda de referentes concretos para el “Plan Implacable” que Kast presentó en mayo de 2025 como el eje de su gobierno.
Dicho plan, que él define como una “declaración de guerra contra el crimen organizado”, se articula en torno a medidas como la construcción de cárceles de máxima seguridad con aislamiento total, el despliegue de Fuerzas de Tarea Conjuntas con las Fuerzas Armadas para “recuperar territorios”, la implementación de un “Escudo Fronterizo” con muros y deportaciones inmediatas -llegando a tipificar la migración irregular como delito-, y un respaldo jurídico total a las fuerzas del orden.
El presidente electo ha construido un relato de “crisis de seguridad y migración descontrolada”, responsabilizando a los gobiernos anteriores, incluido el de Gabriel Boric, de haber “relativizado el delito.
Su discurso, donde afirma que “la libertad no puede existir sin orden”, encuentra en Bukele y Abinader ejemplos prácticos de esa máxima.
La futura oposición: vigilancia crítica y rechazo al “relato de crisis”
La gira y la agenda de José Antonio Kast son observadas con máxima alerta por la que será la oposición chilena a partir del 11 de marzo próximo. Aunque no hay hasta ahora declaraciones específicas sobre el viaje, líderes del actual gobierno y del bloque oficialista han marcado claras “líneas rojas”.
Por un lado, han cuestionado el relato mismo de la crisis: la vocera de gobierno, Camila Vallejo, y el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, desafiaron la narrativa de Kast, señalando que los datos no muestran un aumento descontrolado de la migración irregular, y Vallejo acusó a sectores políticos de usar el tema como “botín electoral”.
Por otro, han levantado alertas sobre la defensa de derechos humanos, recordando que durante la campaña, figuras como la candidata Jeannette Jara, advirtieron que el enfoque de Kast podría derivar en políticas excesivamente punitivas.
Finalmente, la oposición ha centrado sus críticas recientes en los polémicos nombramientos ministeriales de Kast, que anticipan el tono de su gobierno de extrema derecha.
Por lo demás, el discurso del presidente electo sobre una “crisis migratoria” choca con cifras oficiales. Según el SERMIG (Servicio Nacional de Migraciones) y el INE (Instituto Nacional de Estadísticas), la población extranjera en Chile se estimó en 1.92 millones (9.9% del total) en 2023, con unos 337.000 en situación irregular. Además, los ingresos irregulares por pasos no habilitados disminuyeron un 14.3% en el primer trimestre de 2025 respecto al año anterior. Estos datos son usados por el gobierno actual para argumentar que existe un manejo técnico y diplomático del fenómeno, y para criticar la instrumentalización política del tema.
El gabinete que anticipa el rumbo: Defensores de la dictadura en cargos claves
Los ministros designados por Kast refuerzan las preocupaciones sobre el estilo de gobierno que se avecina.
Fernando Barros, nombrado para Defensa, es el abogado que defendió al dictador Augusto Pinochet durante su detención en Londres en 1998, un pasado que agrupaciones de derechos humanos califican de “ofensa”.
En la cartera de Justicia y Derechos Humanos estará Fernando Rabat, jurista que integró el estudio que defendió a Pinochet en causas como la “Operación Colombo”, generando un rechazo entre las víctimas.
En contraste, María Trinidad Steinert en Seguridad Pública representa el perfil técnico y de “mano dura” que el futuro mandatario promueve; exfiscal conocida por desarrollar la investigación de la red del Tren de Aragua, encarna la operacionalidad del “Plan Implacable” promovido por Kast.
La gira de José Antonio Kast por El Salvador y República Dominicana es mucho más que una visita protocolar. Es la materialización de un ideario político que prioriza el orden y la seguridad por sobre garantías procesales, y que ve en el control fronterizo extremo una solución a problemas complejos.
Con un gabinete que revive las heridas de la dictadura y una agenda inspirada en modelos internacionales cuestionados, Kast se apresta a asumir el poder el 11 de marzo en medio de una polarización intensa.
Su viaje no solo observa cárceles y muros, sino que delinea los contornos de un estilo de gobierno que promete batallas políticas y sociales al interior de Chile, con la oposición y las organizaciones de derechos humanos listas para un rol de vigilancia y crítica sin precedentes.
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