REPORTAJE. ¿Por qué Trump elevó los aranceles? ¿Qué hay que saber sobre la medida tomada por Trump?

“Se está impulsando desde la economía más grande del mundo un proceso de desglobalización” aseveró a ElSiglo.cl el economista Andrés Solimano. Apuntó a que el jefe de la Casa Blanca “tiene una visión de que para estimular la producción en Estados Unidos se debe encarecer el precio de los productos importados”. En análisis de la agencia Associated Press se indicó que “la guerra comercial que prometió el presidente estadunidense Donald Trump ha comenzado”. “El Laboratorio de Presupuesto de Yale estima que los aranceles de 2025 de Trump aumentarán los precios al consumidor en Estados Unidos en 2.3 por ciento a corto plazo, y que costarán a los hogares estadounidenses 3 mil 800 dólares al año”. “Durante décadas, el comercio global se rigió por tasas arancelarias acordadas por Estados Unidos y otros 122 países en las décadas de 1980 y 1990. El miércoles, Trump destruyó ese acuerdo”.
“El Siglo”. 04/04/2025. El economista Andrés Solimano, presidente del Centro Internacional de Globalización y Desarrollo (CIGLOB), entregó una primera y concreta mirada a la decisión del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de elevar aranceles de importación a su país, considerada una medida de alto impacto para el sistema financiero y el comercio mundial, que tendría impactos aún no del todo medibles.
¿Por qué Trump tomó esas medidas, cuál es su motivación y objetivos?
Trump tiene una visión de que para estimular la producción en Estados Unidos se debe encarecer el precio de los productos importados. De esta forma las compañías norteamericanas invertirán más, crearán más empleos y producirán más. El razonamiento es cuestionable ya que la producción de Estados Unidos necesita partes y piezas producidas en exterior. También le preocupa los déficits comerciales. Busca cerrarse al resto del mundo y hacer América Grande Nuevamente como reza su eslogan. Hay una vuelta a una mentalidad mercantilista del siglo XVI, XVII, que castigaba los déficits externos. Se está impulsando desde la economía más grande del mundo un proceso de desglobalización.
¿Esto cambia el escenario financiero y comercial internacional?
La bolsas de valores después de los anuncios de Trump han bajado, con diversos índices accionarios cayendo entre 4 y 7 por ciento al momento de realizar esta entrevista. Se entra a un período peligroso en que no hay reglas del juego para el comercio internacional y todo depende de las decisiones del Presidente de Estados Unidos quien no necesita siquiera consultar al Congreso de su país para alterar los aranceles a la importación con efectos que van más allá de Estados Unidos.
¿Cómo afecta a Chile?
Chile es un país muy dependiente de las ventas en los mercados externos de sus productos agrícolas, mineros, industriales y el mercado estadounidense es importante aunque hay ya una diversificación mayor que en el pasado y los mercados Chinos y Europeos son también muy significativos.
¿Qué medidas se pueden tomar aquí?
Chile debe diversificar más sus mercados externos y debe también impulsar una industrialización interna. Hay que revalorar el mercado nacional. Se ve difícil seguir creciendo sólo basado en el mercado externo. La globalización de los últimos 30-40 años va en retirada.
¿Cuáles son los caminos de China, Rusia y la Unión Europea?
Aún no sabemos cómo van a reaccionar estos países y bloques. Pero es una oportunidad para ellos de tomar un nuevo liderazgo dado el vacío que dejará Estados Unidos.
Lo que hay que saber sobre los aranceles de Trump
En un análisis sobre la medida tomada por el jefe de la Casa Blanca, la agencia Associated Press señaló que “la guerra comercial que prometió el presidente estadunidense Donald Trump ha comenzado, amenazando la economía mundial y tensando las alianzas de Estados Unidos en Europa y Asia”.
Se indicó que “los bienes importados de docenas de países y territorios ahora serán gravados con tasas mucho más altas, y se espera que eso aumente los costos de todo, desde los automóviles hasta la ropa y las computadoras”.
El análisis continuó así:
“Estos aranceles, que pueden llegar hasta 50 por ciento, tienen como objetivo castigar a los países por las barreras comerciales que, según Trump, limitan injustamente las exportaciones de Estados Unidos y le provocan enormes déficits comerciales.
Incluso los países con los que Estados Unidos disfruta de superávits comerciales, es decir, a los que les vende más de lo que les compra, como Reino Unido y Argentina, son objeto de un arancel mínimo de 10 por ciento.
Y los aranceles más altos recaen en dos pequeños territorios que comercian poco con Estados Unidos: el reino africano de Lesoto y la posesión francesa de San Pedro y Miquelón, en la costa atlántica de Canadá.
Durante décadas, el comercio global se rigió por tasas arancelarias acordadas por Estados Unidos y otros 122 países en las décadas de 1980 y 1990. El miércoles, Trump destruyó ese acuerdo, diciendo que otros países se habían aprovechado del sistema y ‘saqueado’ a Estados Unidos durante años, lo que hizo que su otrora poderosa base de fabricación se redujera.
‘Nuestro país ha sido saqueado, expoliado, violado y expoliado’, dijo el miércoles el presidente en el Rosedal de la Casa Blanca.
Los mercados financieros globales se estremecieron este jueves. En Wall Street, el promedio industrial Dow Jones cayó mil 394 puntos, más de 3 por ciento, y el dólar estadounidense cayó frente a otras monedas importantes, una señal de que los inversores están preocupados por la economía de Estados Unidos.
Olu Sonola, jefe de investigación económica de Estados Unidos de Fitch Ratings, afirmó: ‘Esto es un cambio de juego, no solo para la economía de Estados Unidos sino para la economía global. Muchos países probablemente terminarán en recesión. Puedes descartar la mayoría de las previsiones si esta tasa arancelaria se mantiene durante un período prolongado’.
En su campaña presidencial, Trump habló repetidamente sobre imponer un ‘arancel universal’ de 10 a 20 por ciento a todas las importaciones, y los nuevos aranceles base de 10 por ciento se ajustan a esa descripción.
También amenazó con imponer aranceles de 60 por ciento a las importaciones chinas, y ahora aplica un arancel ‘recíproco’ de 34 por ciento a China, además de los gravámenes de 20 por ciento que había anunciado a principios de este año.
Julian Evans-Pritchard de Capital Economics señaló que, al combinar los nuevos aranceles a China con los que quedaron de su primer mandato y el del expresidente Joe Biden, el impuesto total a los bienes chinos ahora se acercará a 70 por ciento.
‘Es extremo, pero coincide con lo que Trump prometió en su campaña’, comentó Erica York, vicepresidenta de política fiscal federal de la Tax Foundation.
Nadie sabe si los aranceles serán permanentes o si Estados Unidos los reducirá o eliminará en respuesta a las negociaciones de otros países para reducir sus propios aranceles y otras barreras comerciales.
Incluso antes de la bomba del miércoles, el presidente había lanzado aranceles sin medida en su segundo mandato. Restauró los aranceles de 25 por ciento sobre el acero y el aluminio impuestos en su primer periodo, impuso gravámenes de 25 por ciento a los automóviles y camiones ligeros, golpeó a China con impuestos de importación de 20 por ciento y aplicó aranceles de 25 por ciento a algunas importaciones canadienses y mexicanas.
El Laboratorio de Presupuesto de Yale estima que sus aranceles de 2025, incluidos los del miércoles, elevarían la tasa arancelaria promedio efectiva de Estados Unidos a 22.5 por ciento. Eso sería un aumento con respecto a 2.5 por ciento del año pasado y el nivel más alto desde 1909, aún mayor que los notorios aranceles Smoot-Hawley que el Congreso aprobó durante la Gran Depresión.
Antes de que los legisladores ratificaran la 16ta enmienda a la Constitución en 1913, introduciendo un impuesto nacional sobre la renta, los aranceles proporcionaban una gran parte de los ingresos del gobierno federal, en ocasiones, más de 90 por ciento a mediados del siglo XIX.
Estados Unidos pasó de los aranceles a los impuestos sobre la renta con el fin de obtener más dinero para financiar un gobierno en expansión, recaudar más ingresos de los ricos y hacer que la economía fuera más eficiente al reducir las barreras comerciales y fomentar la competencia.
Trump quiere volver a esos días y reemplazar las recaudaciones del impuesto sobre la renta con aranceles.
El año pasado, los aranceles representaron menos de 2 por ciento de los ingresos federales, mientras que 51 por ciento provino del impuesto sobre la renta y 36 por ciento de los impuestos de Seguridad Social y Medicare.
El Laboratorio de Presupuesto de Yale estima que los aranceles de 2025 de Trump aumentarán los precios al consumidor en Estados Unidos en 2.3 por ciento a corto plazo, y que costarán a los hogares estadounidenses 3 mil 800 dólares al año.
Por sí solos, los aranceles que anunció en el “Día de la Liberación” aumentarán los precios en 1,3%, calcula el laboratorio, un impuesto de 2 mil cien dólares para los hogares. Los precios de la ropa subirán 17 por ciento, a medida que el aumento en los aranceles de importación afecte a los textiles del sudeste asiático y Bangladesh.
El laboratorio dice que los aranceles de Trump reducirán el crecimiento económico de Estados Unidos, que fue de 2.8 por ciento en 2024, en 0.9 puntos porcentuales este año.
El daño también se extenderá a Europa, el sudeste asiático y China.
Wendy Cutler, ex funcionaria comercial de Estados Unidos y actual vicepresidenta del Asia Society Policy Institute, señaló: ‘Podemos esperar que el crecimiento económico global comience a desplomarse a medida que los flujos comerciales disminuyan, los precios aumenten y las empresas pospongan sus inversiones’.
Entre los llamados aranceles recíprocos y los aranceles base, Trump golpeó a aliados y adversarios, países ricos y pobres, y aquellos abiertos y cerrados a las exportaciones de Estados Unidos.
Incluso Singapur, quizás la economía con el comercio más libre del mundo, está siendo golpeada con los gravámenes de 10 por ciento, lo que desmiente las afirmaciones de Trump de estar equilibrando las políticas proteccionistas de otros países, dijo Scott Lincicome, analista comercial del Instituto Cato.
‘Esto no es recíproco en absoluto’, comentó Lincicome. ‘Para llegar a las cifras reales sobre las barreras comerciales extranjeras y sus efectos en las cifras comerciales de Estados Unidos se requerirían largas investigaciones y ello tomaría meses, si no es que años… Bien podrían haber sacado los números de un sombrero’.
Taiwán, un aliado de Estados Unidos, enfrenta un arancel de 32 por ciento, no mucho menor que el de 34 por ciento impuesto a China, el rival geopolítico de Washington.
A los países pobres también se les cargaron algunos de los aranceles más onerosos de Trump.
Lesoto, un pequeño país rodeado por Sudáfrica, enfrenta un arancel ‘recíproco’ del 50 por ciento, por ejemplo, a pesar de que su producción económica anual per cápita es de menos de 2 mil 900 dólares (en comparación con los 76 mil 200 dólares de Estados Unidos).
Camboya, cuya producción económica anual per cápita es de aproximadamente 7 mil 200 dólares, deberá absorber un arancel de 49 por ciento. Eso se debe, en parte, dice la Casa Blanca, a que ha sido un conducto para las mercancías chinas que se dirigen a Estados Unidos para eludir los aranceles estadounidenses sobre China.
Las políticas comerciales de Trump hacia los vecinos del norte y el sur de Estados Unidos han sido erráticas. El mandatario ha anunciado dos veces y luego ha suspendido o suavizado aranceles de 25 por ciento sobre bienes canadienses y mexicanos, aparentemente para lograr que hagan más que combatir el tráfico de fentanilo y el cruce ilegal de inmigrantes a Estados Unidos.
El mes pasado, Trump suspendió los aranceles de 25 por ciento a los bienes canadienses y mexicanos que cumplen con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), un pacto comercial que negoció con los dos países en su primer mandato. El miércoles, la Casa Blanca dijo que las importaciones que cumplen con el T-MEC podrían seguir entrando a Estados Unidos libres de aranceles.
Una vez que ambos países hayan satisfecho las demandas de Trump sobre inmigración y tráfico de drogas, el arancel sobre el resto de sus importaciones bajaría de 25 a 12 por ciento, dijo la Casa Blanca.
Neil Shearing y Paul Ashworth, de Capital Economics, escribieron en un comentario: ‘Los ganadores obvios fueron Canadá y México’”.
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