Embajador de EU calificó a China como “actor maligno extranjero” actuando en Chile
Brandon Judd hizo una introducción en una conferencia de prensa donde marcó el relato perturbador y agitador de la administración de Donald Trump, que deben replicar sus embajadores en los países de la región. Básicamente instaló cinco preceptos: Estados Unidos decide quién entra o no entra a ese país; China es un actor maligno en Chile; Estados Unidos es el país que garantiza la soberanía en la región y su infraestructura crítica y “tomará las medidas para protegerla”; un consorcio privado estadounidense es el único que garantiza un buen acuerdo en cuanto al cable interoceánico; fue muy positiva la elección del candidato de la extrema derecha como próximo mandatario en Chile. El embajador abordó un dato que estaría manejado por su embajada, seguramente a través de sus servicios de Inteligencia que operan en Chile y desde Estados Unidos.
Gonzalo Magueda. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 25/2/2026. Brandon Judd, embajador de Estados Unidos en Chile, hizo una introducción en la conferencia de prensa a la que citó para hablar de la revocación de visa estadounidense a tres funcionarios del gobierno chileno y sobre el posible proyecto de telecomunicaciones (cable interoceánico) entre Chile y China.
Comunicacionalmente se trató de traer a Chile el relato perturbador y agitador de la administración de Donald Trump. Básicamente Judd quiso instalar cinco preceptos: Estados Unidos (EU) decide quién entra o no entra a ese país; China es un actor maligno en Chile; Estados Unidos es el país que garantiza la soberanía y la seguridad de los países en la región y su infraestructura crítica y “tomará las medidas para protegerla”; un consorcio privado estadounidense es el único que garantiza un buen acuerdo en cuanto al cable marítimo; fue muy positiva la elección del candidato de la extrema derecha como próximo mandatario en Chile.
Poco antes de esa intervención mediática, el representante de EU se permitió ningunear a la ministra vocera del gobierno chileno, Camila Vallejo. Frente a las presiones de la administración Trump y la revocación de visas a funcionarios chilenos por tramitar un posible acuerdo comercial con China, la ministra aseguró que Chile “no toma decisiones bajo amenaza”. El embajador de Trump calificó de “bastante ridículo” lo dicho por Camila Vallejo.
En la retórica trumpista (que es delineada a los embajadores de EU en todo el mundo como una orden para que la repliquen), el representante diplomático estableció que denegar las visas y oponerse a un acuerdo chileno-chino en telecomunicaciones es porque “vamos a proteger nuestros intereses de seguridad nacional”. Ese es el eje central de explicación para las políticas de injerencia de los estadounidenses en el hemisferio.
Luego sentenció que “nadie tiene el derecho a una visa” para entrar a su país. En medio de todo, se comenzó a hablar de que EU sacaría a Chile de la Visa Waiver si se persisten en tratativas con los chinos o escala la tensión diplomática. Una de las presiones no oficiales que rondan el ambiente.
Incursiones de actores malignos
En la introducción en la conferencia de prensa, Brandon Judd indicó que hace un tiempo “compartimos información específica con múltiples funcionarios de gobierno de distintas agencias, sobre incursiones en los sistemas de telecomunicaciones chilenos por parte de actores malignos extranjeros”.
Se estaba refiriendo, obviamente, al proyecto de telecomunicaciones entre China y Chile, específicamente a la instalación de un cable marítimo entre Valparaíso y Hong Kong. Esquivando tratar las cosas de manera clara, Judd se refería implícitamente a los chinos al hablar de “actores malignos extranjeros”. Con eso, de un plumazo descalificó al país asiático y sus empresas, como un actor para negociar proyectos con Chile. Omitió que China es el principal socio comercial de Chile y se metió en dictaminar quienes pueden o no pueden ser socios de proyectos con los chilenos.
En la línea comunicacional del gobierno de Estados Unidos de atacar la presencia china en América Latina, el representante de Trump quiso establecer que el proyecto con ese país puso “la privacidad y la información personal de casi todos los chilenos que usan un teléfono celular en riesgo de que sus datos fueran robados, sus comunicaciones espiadas y sus vidas afectadas. Esto afecta a cualquier persona, de cualquier país, cuya información pasa por líneas (de telecomunicación) chilenas”. No hubo referencias a las denuncias de interferencias, operaciones de espionaje y robos de datos de ciudadanas y ciudadanos chilenos por parte de entidades de EU.
El embajador abordó un dato que estaría manejado por su embajada, seguramente a través de sus servicios de Inteligencia que operan en Chile y desde Estados Unidos. Acusó que el “actor maligno hackeó una prominente empresa chilena de la construcción, una empresa local que compite directamente con compañías extranjeras por proyectos en Chile…para robar datos de propiedad exclusiva que este actor maligno pudiera usar para ganarle a la compañía chilena en licitaciones para futuros contratos en Chile”.
Luego acusó: “Compartimos esta información con el gobierno de Chile, pero hasta la fecha, no hemos recibido ninguna respuesta de alguna acción tomada para remediar la situación. Como no hemos recibido ninguna información, debemos asumir que esto ha continuado su curso, dejando a los chilenos, a los estadounidenses y a todo el mundo vulnerable”. La línea discursiva de la amenaza a la seguridad nacional de EU.
EU y sus empresas, los únicos que pueden defender la soberanía
En tono crítico, el embajador de EU afirmó que “cuando un país no protege su infraestructura crítica, arriesga perder su soberanía” en referencia Chile, y ejemplificó con supuestas situaciones ocurridas en otros países donde hay proyectos chinos que estarían atentando contra soberanías nacionales.
Entonces, Judd determinó que su gobierno y un consorcio privado de su país, son los que le pueden garantizar a Chile la protección de su infraestructura y su soberanía…haciéndose cargo del proyecto de cable interoceánico. Es así que el diplomático indicó que “un ejemplo perfecto de un proyecto de infraestructura que no solo protege la soberanía, sino que la fortalece, es el proyecto Google Humboldt. Este proyecto…es una verdadera sociedad entre el gobierno de Chile y una empresa privada de primer nivel. Nosotros apoyamos activamente que el gobierno de Chile fuera dueño de una parte del proyecto y que fuera capaz de negociar el uso del cable para el beneficio del pueblo chileno. En pocas palabras, una sociedad de verdad, donde Chile mantiene su soberanía”.
Entonces, según ese relato, Estados Unidos promueve una relación comercial simétrica con Chile, beneficiosa para Chile y su pueblo, protege la soberanía chilena y la fortalece. Afirmación que está queda expuesta al escrutinio de chilenas y chilenos dado el conocimiento de las operaciones de EU en Chile. Por cierto, el embajador no hizo referencia alguna a los beneficios para su país, para Google Humboldt, para las finanzas estadounidenses. Si se hace con ellos la instalación del cable marítimo.
Y siguió con el relato de que China atenta contra la soberanía chilena, y de que EU, en cambio, la garantiza. En retórica y formalismo afirmó que “ciertamente respeto el derecho de Chile a ejercer intercambios comerciales que traigan prosperidad y oportunidades a su pueblo”, pero seguidamente afirmó que “amenazas a la infraestructura crítica que arriesgan o que impiden la soberanía -especialmente la infraestructura de las telecomunicaciones- nos afectan a todos”.
Ahí insistió tácitamente en la línea discursiva de la amenaza a la seguridad nacional -que está explicando todas las medidas y acciones de Estados Unidos en la región- y planteó que “todos tenemos un interés propio en esta región, nuestra región compartida, y los Estados Unidos siempre tomará las medidas necesarias para protegerla”. No dijo cómo.
Metiéndose en asuntos internos
Al finalizar sus palabras introductorias en la conferencia de prensa, el embajador de Estados Unidos en Chile volvió a meterse en asuntos internos del país, entregando opiniones sobre el nuevo gobierno y la realidad electoral y política local.
Opinó que en la segunda vuelta presidencial “el pueblo chileno votó masivamente por un cambio” y que se votó “por seguridad y prosperidad”, sintonizando con el discurso de la extrema derecha chilena y de Kast.
Haciendo un evidente contrapunto con la administración de Gabriel Boric, Judd manifestó que “esperamos con ansias trabajar con el nuevo gobierno para proveer lo que exigió el pueblo chileno”.
En la línea de amarrar las posiciones políticas compartidas entre Trump y Kast, el diplomático señaló que “trabajando juntos podemos asegurarnos de que esta región -nuestro vecindario compartido- sea segura y próspera para todos”.
Por cierto, la mayoría de la prensa convencional omitió muchas de las aseveraciones del embajador estadounidense descalificando a China, del tono de interferencia en asuntos internos chilenos y el contexto de relato que viene establecido desde la Casa Blanca y el Departamento de Estado. Consideraciones de las cuales vale la pena estar informados.
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