EL EDITORIAL. La realidad de un gobierno de logros

Los indesmentibles avances durante la administración de Gabriel Boric que beneficiaron a millones de chilenas y chilenos. Una administración que hizo lo posible por avanzar en objetivos sociales, humanos, regionales, sectoriales, laborales. Se jugó por la defensa de la democracia y los derechos civiles. La existencia de deficiencias, errores y malas gestiones que fueron parte del proceso, junto a una oposición ruda, agresiva, distorsionadora. El factor de los dos procesos constitucionales y el déficit en la batalla de las ideas. Más allá de poner notas, buscar la instalación de un relato, sucumbir a los comentarios fáciles, quedarse en la minucia contingente, se trata de valorar y exponer las realizaciones concretas del gobierno porque, claramente, tuvieron un efecto positivo en millones de compatriotas. El país no se cayó a pedazos sino que se robusteció, con las deficiencias y pendientes que se puedan señalar.

“El Siglo”. El Editorial. Santiago. 22/2/2026. El gobierno del Presidente Gabriel Boric llega a su término por los cuatro años establecidos constitucionalmente. La evidencia indica que es un gobierno de logros.

Objetivamente está a la vista la inmensa inversión en seguridad pública, beneficiando a las entidades policiales, medidas en prevención del delito que bajaron el índice de homicidios, creación del Ministerio de Seguridad Pública, el robusto aumento en el salario mínimo, el copago cero en Salud, la reforma previsional que sube las pensiones hasta un 35%, el aumento en la Pensión Garantizada Universal, la construcción de decenas de CESFAM en el país, la consagración de 40 horas de jornada laboral, reducción de la inflación de 14 a 3 por ciento, creación del Bolsillo Familiar Económico, construcción de miles de nuevas viviendas en todo Chile, concreción del royalty minero, el avance con la iniciativa “Trenes para Chile”, implementación de la Ley Papito Corazón que posibilitó el pago por 3 billones de pesos en beneficio de más de 300 mil familias, se consolidó el sistema nacional de cuidados, entre otras realizaciones.

Todo eso, benefició a millones de chilenas y chilenos, a las 16 regiones del país, a millones de jubiladas y jubilados y de trabajadoras y trabajadores, a millones de familias chilenas en todo el territorio nacional, a millones de mujeres cuidadoras y trabajadoras, y posibilitó la consolidación de derechos sociales y civiles.

Este gobierno materializó la estabilidad política y económica e intentó avanzar más en reformas de avanzada, muchas de ellas destinadas a colocar a Chile en un estándar internacional. Hubo iniciativas notables en derechos humanos como el Plan Nacional de Búsqueda de más de mil detenidas y detenidos desaparecidos. Se procuró avanzar en más derechos de las mujeres, de la infancia, de la cultura, del medioambiente.

Ciertamente que no se pudieron completar compromisos establecidos en el inicial programa de gobierno. No se consolidaron medidas de atención a demandas y necesidades ciudadanas. Un factor determinante fue no contar con los votos necesarios en el Congreso, pero no todo es atribuible a aquello. Se señalan errores, deficiencias y se cuestionan ciertas decisiones políticas del gobierno en varios ámbitos. También tuvieron impacto negativo casos de corrupción, de irregularidades y mala gestión, y algunos episodios puntuales como el de un alto funcionario procesado por delitos sexuales y la forma inicial de abordar el tema. Se habla de deficiente labor comunicacional desde el oficialismo. Como es natural, hubo discrepancias entre las fuerzas políticas que apoyan al gobierno, pero no siempre bien canalizadas. Hubo ineficacias en la administración de conflictos y contingencias políticas, tanto desde el gobierno como de los partidos políticos aliados.

No se puede dejar de lado el nivel de presión y ataque al gobierno en la medida que impulsó transformaciones amplias y profundas. La oposición fue ruda. Gravitaron muchísimo los dos procesos constitucionales que remecieron a la sociedad chilena. Jugó su papel el avance de la extrema derecha y de las posiciones más conservadoras. Un déficit en la batalla cultural y de las ideas tuvo su incidencia.

En ese cuadro, la administración de Gabriel Boric hizo lo posible por avanzar en objetivos sociales, humanos, regionales, sectoriales, laborales. Se jugó por la defensa de la democracia y los derechos civiles.

Finalizando el actual gobierno, se observa, de una parte, una lenta y poco sólida salida comunicacional de las fuerzas oficialistas para mostrar los logros e instalar vocerías de la real gestión de cuatro años de esta administración y, de otra parte, se constata a una oposición destructiva, agresiva y mediáticamente tergiversadora, lo que no está permitiendo balances adecuados y realistas.

Más allá de poner notas, buscar la instalación de un relato, sucumbir a los comentarios fáciles, quedarse en la minucia contingente, se trata de valorar y exponer las realizaciones concretas del gobierno porque, claramente, tuvieron un efecto positivo en millones de compatriotas. El país no se cayó a pedazos sino que se robusteció, con las deficiencias y pendientes que se puedan señalar.

Caer en la tesis del caos y la fatalidad, vulnerando hechos precisos, no contribuye al país ni al clima sano de convivencia. No difundir y expandir los logros de una administración desde su sector, vulnera la información necesaria para la ciudadanía. No se trata de maleficios ni de cuentas alegres, sino de ponderaciones reales, de exposiciones veraces, junto a la autocrítica y el balance crudo.

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