Los verdaderos alcances, algo ocultos, de las giras de Kast para reforzar coordinación con la extrema derecha internacional

En los viajes se explayó, como no lo había hecho en Chile durante meses, respecto a sus posiciones ideológicas y sus visiones como futuro gobernante. El presidente electo diseñó visitas a mandatarios y organizaciones de la ultraderecha para ir avanzando en una coordinación de ese polo ideológico, lo que está lejos de la mencionada “postura de estadista” que se quiso establecer durante sus viajes por América Latina y Europa. En un mensaje a su sector ideológico en el exterior, les dijo: “Tenemos que participar, influir y ganar. Eso es lo que estamos haciendo en muchas naciones”. Se mostró abiertamente contrario a lo que definió como “ambientalismo extremo”, “animalismo radical”, “el feminismo ideológico”, y “el indigenismo radical”. Compartió con sus anfitriones objetivos como la promoción del libre comercio, reducción del Estado, menor regulación y menos impuestos para los empresarios, detener el abuso del asilo, promoción del nacionalismo, luchar contra el aborto y la eutanasia, reivindicar que el matrimonio sólo es posible entre un hombre y una mujer, estar en contra de “falsos derechos”. El diputado Boris Barrera sostuvo que “la gira de Kast por América Latina y Europa estuvo muy marcada por la ideología y por el conservadurismo que él representa. Había moderado su discurso durante la campaña, pero en esta gira retomó con fuerza su postura ideológica conservadora”. El Rector de la UDP, Carlos Peña, planteó que “es un error o una ingenuidad creer que estas visitas son inocentes” y enfatizó: “…porque estas visitas y estas palmotadas ( ) reflejan objetivamente una cierta comunidad ideológica”. Heraldo Muñoz, excanciller chileno, sostuvo que con los contenidos de las giras, el presidente electo “se aleja de una política exterior de Estado y ha sido indudablemente de tenor ideológico”.

Hugo Guzmán. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 8/2/2026. Como no lo había hecho en meses en Chile, el presidente electo, José Antonio Kast, se explayó en sus giras al exterior respecto a sus posiciones ideológicas y sus visiones como futuro gobernante, entre otras cosas, criticando el feminismo, el animalismo y el indigenismo, y sosteniendo que “mientras más se habla de derechos se restringe la libertad”.

Reforzó sus vínculos y coordinaciones con mandatarios de la extrema derecha y de nueva cuenta fue protagonista en encuentros de agrupaciones ultraconservadoras europeas. Hizo un guiño a la extrema derecha regional e internacional, que lo puso lejos de materializar una gira que tuviera un sello de política exterior de Estado, como lo quisieron instalar analistas conservadores.

Fue a conocer el funcionamiento de cárceles de alta seguridad, muros antimigrantes, procedimientos penitenciarios, posiciones de baja de regulaciones e impuestos a los empresarios, e idearios ultraconservadores en gestiones legislativas y gubernamentales.

En definitiva, en las giras, el futuro mandatario buscó afianzar los lazos de su próximo gobierno con las administraciones ultraderechistas, recoger experiencias de proyectos y perfiles, reforzar las coordinaciones con los gobiernos de extrema derecha y defender el ideario ultraconservador a nivel internacional.

El guiño a la ultraderecha. El encuentro con mandatarios y organismos aliados

El presidente electo sostuvo reuniones sólo con mandatarios ultraderechistas. Javier “el loco” Milei (Argentina), Nayib Bukele (El Salvador), Viktor Orbán (Hungría) y Giorgia Meloni (Italia), y sostuvo un fraternal encuentro con Santiago Abascal, el líder del partido Vox, de la extrema derecha española, con quien viajó en el mismo avión a la reunión de organismos de la extrema derecha europea.

Hubo una excepción en los encuentros, y fue el Presidente de Brasil, Luiz Inacio “Lula” Da Silva, y no porque Kast decidiera visitarlo, sino porque coincidieron en un evento regional en Panamá.

Kast no se limitó, por cierto, a conversar y avanzar en sus vínculos con mandatarios de la ultraderecha, sino que quiso estar en actividades y encuentros con organizaciones ultraconservadoras con las cuales mantiene cercanía y afinidad.

Es así que fue privilegiado asistente de la reunión del Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), donde intercambió y expuso mucho del ideario de la extrema derecha en este siglo XXI. También estuvo con los representantes de Patriotas por Europa, que están a la cabeza del ultraconservadurismo en el viejo continente. Y mantuvo contacto con la gente de Political Network for Values (Red Política por los Valores), instancia que José Antonio Kast presidió, validando y promoviendo políticas contrarias a los derechos de las mujeres y la diversidad sexual, de combate a los migrantes, de soporte a tesis ultrareligiosas, y cuestionamientos a las agendas valóricas.

Mucho del ideario, principios y objetivos de esas organizaciones europeas e internacionales, está contenido en el programa de gobierno de Kast y en las medidas que desea materializar en Chile durante su gobierno.

Por ejemplo, la promoción del libre comercio, tener países seguros y protegidos del crimen organizado y los migrantes, reducción del Estado, menor regulación y menos impuestos para los empresarios, control de la migración y detener el abuso del asilo, potenciamiento de la individualidad, promoción del nacionalismo, tener a la familia como eje de la sociedad, luchar contra el aborto y la eutanasia, reivindicar que el matrimonio sólo es posible entre un hombre y una mujer, estar en contra de “falsos derechos” y no asumir deberes ciudadanos, defender la libertad religiosa. Sus tesis tienen sustento en la Declaración de Praga y el Manifiesto de Viena, que son documentos claves en la promoción de ideas y proyectos legislativos y gubernamentales de la extrema derecha.

Estas agrupaciones simpatizan con las políticas llevadas a cabo por el jefe de la Casa Blanca, Donald Trump, y solidarizan con el gobierno de Israel.

Pero además, buscan “no ( ) solo resistir o denunciar, sino participar, influir y ganar: ganar ideas, debates, elecciones e instituciones”, como se señaló hace una semana desde Political Network for Values, una de las organizaciones madre en las concepciones ideológicas del próximo presidente de Chile.

Por cierto, cuando José Antonio Kast ganó la elección presidencial en Chile, la Red Política por los Valores emitió un comunicado valorando altamente el hecho, donde se dijo que el dirigente del Partido Republicano se caracteriza “por un compromiso firme, valiente y sereno con la dignidad de todo ser humano, la libertad, la cultura de la vida y el fortalecimiento de la familia como pilar de la sociedad” y que “es una guía y un incentivo para todos nosotros”. “Dios bendiga a José Antonio, a su familia, a sus colaboradores y a toda la nación chilena” finalizó el texto.

En tanto, Kast afirmó que esa agrupación “desde su creación ha entendido lo esencial, que esto no es solo una batalla cultural, sino también una batalla política y moral”.

“Tenemos que participar, influir y ganar”

El presidente electo de Chile fue protagonista en el encuentro, hace una semana, de los sectores ultraconservadores europeos, donde hubo otros invitados latinoamericanos, en el marco de la VII Cumbre Transatlántica por la Libertad de Expresión. Ahí compartió en público y en privado -sin que se conozcan todos los contenidos de las reuniones- con Mateusz Morawiecki y Santiago Abascal, presidentes de Conservadores y Reformistas Europeos y Patriotas por Europa.

Ahí Kast se explayó, como no lo había hecho en Chile durante meses, respecto a sus posiciones ideológicas y sus visiones como futuro gobernante.

Sintetizando el contenido de sus propuestas, afirmó que “hoy vivimos una paradoja inquietante. Mientras más se habla de derechos, más se restringe la libertad. Por eso, defender la seguridad no es autoritarismo, defender la libertad no es extremismo, defender el orden no es regresión. Es simplemente defender las condiciones básicas para que cada sociedad pueda vivir y desarrollarse plenamente”.

Para el futuro mandatario, “mientras más se habla de derechos se restringe la libertad”, y “nuestros hijos están amenazados por esta pseudolibertad”.

“Defender la libertad es un acto de valentía; defender la libertad humana es un acto de rebelión de vanguardia; y defender la verdadera democracia es una responsabilidad histórica”, sostuvo ante sus correligionarios de extrema derecha. Y hablándoles en el marco del encuentro, indicó: “¿Por qué estamos aquí? Estamos aquí porque creemos en la libertad, en la familia y en el respeto a la persona humana, que siguen siendo los pilares de la civilización”.

José Antonio Kast no dejó de criticar duramente reivindicaciones o posturas sostenidas desde la izquierda y el progresismo, queriéndolo identificar todo en el discurso woke. Expresó que “está el ambientalismo extremo, que prioriza la naturaleza por sobre el ser humano; el animalismo radical, porque nadie puede decir que nosotros no queremos a los animales, pero ese radicalismo antepone a los animales sobre la dignidad del ser humano; el feminismo ideológico, que enfrenta a hombres y mujeres en lugar de dignificarlos por igual; y el indigenismo radical, que reemplaza a la valoración de todos los miembros de la sociedad independiente de su origen”.

Habló también de temas que son ejes en su relato. “La migración, la inseguridad y el crimen organizado son fenómenos que no respetan fronteras ni legislaciones”, y recalco que son problemas y desafíos que requieren de coordinación regional e internacional, en lo que definió como fenómenos de transcriminalidad.

Motivó a las fuerzas de ultraderecha a ganar en espacios institucionales, como gobiernos y parlamentos, defendiendo las ideas del sector sin temores, estableciendo que tendrán apoyo ciudadano. “Vale la pena, miren a donde llegué”, sentenció Kast, en alusión tácita a su triunfo presidencial.

Abundó: “No basta con resistir, como muchos lo plantean. No basta con denunciar. Y no basta con conservar los espacios. Tenemos que participar, influir y ganar. Eso es lo que estamos haciendo en muchas naciones. Tenemos que ganar en las ideas, porque nuestras ideas se defienden solas”.

“La gira de Kast por América Latina y Europa estuvo muy marcada por la ideología y por el conservadurismo que él representa”: Boris Barrera

En torno de las visitas del presidente electo hubo algún atisbo en Chile sobre los reales alcances e intenciones de las giras, en contrapunto a alguna mirada superficial, formal o incluso de querer establecer que Kast apeló a una señal de política de Estado en las relaciones internacionales y que habría actuado “como estadista” y sin tener una postura ideológica como lo indicaron analistas conservadores.

“No es inocente ni trivial”, dijo el rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, que el futuro presidente se haya reunido con personeros de la extrema derecha, “figuras iliberales” que “socavan poco a poco los ideales que subyacen a una democracia liberal”.

Peña, en una columna en El Mercurio de Valparaíso, advirtió que “es un error o una ingenuidad creer que estas visitas son inocentes y responden simplemente al anhelo de conocer la forma en que otras sociedades enfrentan problemas similares a los que, se dice, aquejan a Chile. Y lo es porque estas visitas y estas palmotadas ( ) reflejan objetivamente una cierta comunidad ideológica, una cierta sensibilidad común que insinúa ( ) un abierto desapego a los ideales de una democracia liberal”.

El diputado Boris Barrera, dijo a ElSiglo.cl que “la gira de Kast por América Latina y Europa estuvo muy marcada por la ideología y por el conservadurismo que él representa. Había moderado su discurso durante la campaña, pero en esta gira retomó con fuerza su postura ideológica conservadora”.

Señaló que “ahí está la foto con (Javier) Milei y la motosierra, que es el símbolo de la extrema derecha, fue una señal bastante preocupante si pretende hacer algo similar a lo de Milei aquí en Chile. Pasa por El Salvador mostrando su discurso grandilocuente, mostrando una realidad copiable cuando es un país totalmente distinto al nuestro y la gira por Europa, que fue completamente ideológica, donde se reunió con los principales dirigentes de la extrema derecha, participó en un encuentro de un grupo ultraconservador que desprecia el feminismo, la diversidad sexual, los migrantes, la defensa del medio ambiente. Fue a juntarse con el presidente de Hungría, que tiene un discurso supremacista, racista, ultraderechista”.

Barrera resaltó que “en la gira mostró quién es José Antonio Kast, que había moderado su lenguaje, pero ahora mostró quién es realmente”.

Añadió que “extraña que en la gira dijo que iba a potenciar el comercio, la inversión, y no entiendo qué relación comercial importante tenemos con países que visitó como El Salvador o Hungría. Fue una gira preocupante, porque además allí habló contra el feminismo, contra el medioambientalismo, contra el indigenismo, un desprecio total sobre sectores de nuestra sociedad que juegan un rol importante relevante y que él los caricaturiza y les da una definición de ridiculización y los amenaza. Eso es grave”.

En declaraciones a The Clinic, la académica Paulina Astroza, indicó que “se ha puesto el sello en estos valores ultraconservadores, que no son mayoritariamente compartidos en todos los países de la Unión Europea, y que puede dejarle una imagen internacional, al menos aquí en Europa, y en parte América Latina y el Caribe también, de extrema derecha”.

Apunto que si lo de Kast “era recentrar su mensaje a su núcleo más duro, conservador, patriota, gana desde ese punto de vista. Pero creo que hay un sello muy fuerte de retomar lo que es esa línea ideológica del Partido Republicano, ultraconservador, contrario a, como lo señaló, a todos los ‘ismos’, como este feminismo radical”.

También citado en ese medio, el excanciller Heraldo Muñoz, sostuvo que con los contenidos de las giras, el presidente electo “se aleja de una política exterior de Estado y ha sido indudablemente de tenor ideológico, pues asistió a un evento en Bruselas de una organización dedicada a la promoción de valores conservadores…¿Qué interés puede haber en esto para Chile?”.

El dirigente del Frente Amplio, Giorgio Jackson, escribió en X que «este viaje ultra ideológico de JAK antes de asumir es una prueba de domesticación. Si no les gusta no se sumen. Si están conmigo, ya saben a lo que vienen».

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