Gabinete del capital

El de Kast, se trata de un gabinete firmemente comprometido con la defensa de la gran empresa y la exclusión. Que de uno u otro modo colaboraron a la construcción de un orden discriminador, desigual, que ha depredado el medioambiente a niveles que lo tienen en un stress insostenible y se han opuesto de manera tenaz a la democratización de la sociedad, las libertades y autonomía individual en materia moral y cultural. Una síntesis más o menos representativa del desarrollo de las derechas desde las postrimerías de la dictadura hasta el día de hoy.

Hernán González. Profesor. Valparaíso. 21/1/2026. No se podría catalogar de otra manera el equipo que Kast acaba de nombrar para que lo acompañe en su gobierno. Figuras que van desde el más rancio pinochetismo y hasta los que lo defendieron judicialmente como Barros y Rabat; liberales de los negocios formados por Piñera, como Pérez Mackenna  y Daniel Mas; algunos lobbystas que actuaron en el pasado en favor de las grandes empresas como Ximena Rincón, Catalina Parot y Jorge Quiroz; conservadoras furibundas como la ministra de la Mujer, Judith Marín, María Jesús Wulf en Desarrollo Social y María Paz Arzola en Educación; caso aparte sería Sedini en la Secretaría General de Gobierno pues viene del IES, think tank de una joven generación de recambio de derecha que apenas alcanzó a insinuar una tibia crítica a sus antiguos mentores y ya se puso a disposición de lo más reaccionario del espectro de fuerzas políticas. Y Undurraga y Lincolao en Cultura y Ciencias, una suerte de adorno para un gobierno que no tiene política en estos frentes.

Y antiguas glorias de la democracia de los acuerdos como Jaime Campos, Claudio Alvarado y García Ruminot, que aportan muñeca y redes políticas. Una síntesis de la historia del neoliberalismo chilensis.

Se trata de un gabinete firmemente comprometido con la defensa de la gran empresa y la exclusión. Que de uno u otro modo colaboraron a la construcción de un orden discriminador, desigual, que ha depredado el medioambiente a niveles que lo tienen en un stress insostenible y se han opuesto de manera tenaz a la democratización de la sociedad, las libertades y autonomía individual en materia moral y cultural. Una síntesis más o menos representativa del desarrollo de las derechas desde las postrimerías de la dictadura hasta el día de hoy.

Resulta de una candidez asombrosa escuchar a quienes en el futuro van a ser oposición, decir que van a esperar a ver lo que vaya a hacer. ¿No leyeron el programa? ¿No escucharon decir a Kast una y otra vez que va a realizar un gobierno de emergencia? ¿Que va a recortar el gasto fiscal de forma brutal? Eso, dejando a un lado sus amistades regionales que van de Milei a Bukele; o que sus declaraciones por el secuestro del Presidente Maduro de Venezuela, dejan a las claras su posición de subordinación frente al gobierno de Donald Trump.

No es esperable otra cosa de sus ministros. Solamente rebajas de impuestos; flexibilidad laboral; megaproyectos energéticos, portuarios, privatizaciones; desregulación y manga ancha para los empresarios; flexibilidad laboral, bajos salarios y menos derechos de sindicalización y negociación colectiva; más selección y exigencias académicas, disciplina y sometimiento a la autoridad a niños y jóvenes en escuelas y liceos; menos derechos para la mujer y ojalá expulsión de la comunidad LGBTQI+ fuera de los márgenes de lo admitido socialmente.

La prensa se entretiene, mientras tanto, comentando la ausencia de Kaiser y su secta de fanáticos, incluidos sus hermanos, y los despistados de siempre, calculando cuánto tiempo va a durar por su inexperiencia, obviando lo esencial: el carácter de clase de este gabinete, por los evidentes intereses que viene a defender; la filosofía profundamente reaccionaria que lo inspira y las tareas de las que se viene a hacer cargo y que están escritas en el programa de Kast.

La pusilanimidad a varios les hizo pagar una cuenta bastante cara en las recientes elecciones. Algunos se acomodaron rápidamente y lo siguen haciendo, flotando como siempre en cualquier agua. Otros todavía adoptan la posición del “librepensador” que renuncia a comprometerse moral y políticamente tras una presunta “objetividad” que fue arrasada en las recientes elecciones. Una izquierda plena y sin complejos es la única con capacidad de disputar el poder nuevamente y eso desde el primer día del gobierno ultra de Kast y los empresarios; no después de que haya arrasado con lo que queda de nuestra lánguida y parchada República.

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