Recoleta, trinchera del Sur Global: Ofensiva mediática y defensa de la soberanía en la FDA 2026
La batalla cultural exige pasar a la ofensiva total. “La verdad prevalece únicamente cuando los pueblos organizados construyen sus propios fierros mediáticos y defienden su territorio”.
Jean Flores Quintana. Santiago. 12/1/2026. La Fiesta de los Abrazos (FDA) apareció en 1988, en el Parque O’Higgins, cuando la dictadura todavía mordía, como una urgencia para perder el miedo y volver a mirarse las caras. Desde entonces, ha sido el lugar de encuentro para la izquierda chilena y latinoamericana. Este enero de 2026 trajo un cambio de fondo: trasladar el evento al corazón de la comuna de Recoleta.
Dejar la ubicación tradicional no es un detalle logístico, es una señal política. Instalarse aquí, en una comuna bajo asedio constante de los poderes fácticos, es un acto de defensa de la soberanía popular. En este escenario, el foro sobre comunicación y soberanía marcó la pauta. Con un panel compuesto por el encargado de comunicaciones del Partido Comunista de Chile, Juan Andrés Lagos; el director de Canal Red y exvicepresidente de España, Pablo Iglesias; la conductora de La Voz de los que Sobran, Alejandra Valle; el director de El Ciudadano, Javier Pineda; y el director de El Siglo, Hugo Guzmán, el debate fue al hueso: cómo enfrentar el cerco mediático y la ofensiva reaccionaria que hoy intenta golpear a los proyectos transformadores.
Juan Andrés Lagos, estratega de las comunicaciones comunistas, abrió los fuegos conectando la persecución interna con la amenaza militar externa. Su análisis situó a Chile en el tablero de la guerra híbrida. “Celebrar esta fiesta en Recoleta afirma nuestra voluntad de combate frente a un diseño de inteligencia continental”, sentenció Lagos.
“La operación contra Daniel Jadue y este municipio replica los manuales aplicados en toda la región para criminalizar la gestión popular. Pero debemos mirar más allá: la amenaza es territorial. Mientras discutimos la coyuntura, la OTAN instala una base en Ushuaia y tropas peruanas entrenan bajo tutela norteamericana. El cerco mediático busca distraernos de esa realidad: vienen por nuestros recursos naturales y nuestra soberanía antártica. La defensa de Recoleta es la defensa de la patria frente al tutelaje extranjero”.
Pablo Iglesias, elevó la mirada hacia el control narrativo global, desenfundando pruebas concretas del “Mediafare”. Iglesias citó el memorándum interno de la BBC filtrado recientemente. “La guerra empieza con la imposición de las palabras”, disparó el fundador de Podemos. “La BBC prohibió a sus periodistas usar el término secuestro para las operaciones de Estados Unidos, obligándoles a usar el eufemismo extracción. Quien impone el vocabulario, gana la guerra”.
Iglesias fue brutal al explicar por qué la izquierda requiere medios propios: “Vivimos una paradoja cruel: el candidato de izquierda debe moderarse y dulcificar su discurso para sobrevivir a la entrevista; únicamente el dueño del medio posee la libertad de decir la verdad. Necesitamos ser dueños de la antena para dejar de pedir perdón por nuestras ideas”.
La periodista Alejandra Valle encarnó la autocrítica necesaria y la resistencia desde la primera línea. Su intervención marcó una distinción afilada entre la gestión del gobierno actual y las necesidades reales de la comunicación democrática.
“Debemos diferenciar entre un gobierno progresista y uno verdaderamente transformador”, afirmó Valle, ovacionada por la audiencia.
“La administración actual optó por mantener intacto el ecosistema de medios duopólicos, abandonando la promesa de democratizar la palabra. Desde La Voz de los que Sobran asumimos la tarea que el Estado omitió: disputar el sentido común. Ejercer el periodismo independiente en Chile exige heroísmo diario frente a un sistema diseñado para silenciarnos, pero persistimos porque la verdad es un derecho en disputa”.
Javier Pineda profundizó en la simbiosis entre el poder judicial y la prensa empresarial, trazando la ruta de la criminalización política. “Presenciamos una alianza operativa entre fiscalías y salas de redacción”, denunció. “La prensa hegemónica dicta la sentencia de culpabilidad para habilitar la proscripción política. El titular criminaliza al dirigente social mucho antes del juicio, aniquilando la presunción de inocencia. Desde El Ciudadano denunciamos esta maquinaria permanentemente. Defender a los liderazgos populares en Chile significa enfrentar esta articulación que busca eliminar al adversario político por secretaría”.
Finalmente, Hugo Guzmán expuso la asfixia económica planificada contra la prensa contrahegemónica, revelando el rol perverso de los intermediarios. El problema trasciende la propiedad; radica en el financiamiento y el boicot activo. El Estado asigna recursos, pero las agencias de publicidad privadas retienen o “bicicletean” los pagos “destinados a medios como los nuestros”, ahogándonos financieramente. Indicó que existe una decisión política del mercado de quebrarnos. Por eso, la suscripción y el apoyo militante a El Siglo y a los medios aliados constituyen un acto de defensa propia. “La soberanía comunicacional requiere independencia económica” afirmó.
El foro concluyó con una certeza vibrante. La convergencia entre la alerta geopolítica de Lagos, la evidencia global de Iglesias y la denuncia estructural de Valle, Pineda y Guzmán, transformó la Fiesta de los Abrazos en una cumbre de resistencia internacionalista.
La batalla cultural exige pasar a la ofensiva total. “La verdad prevalece únicamente cuando los pueblos organizados construyen sus propios fierros mediáticos y defienden su territorio”, fue la síntesis que resonó al caer la tarde. En este 2026, desde una Recoleta que resiste, la izquierda chilena le dice al mundo y al imperialismo que la historia la escriben quienes se atreven a disputar la palabra y el poder.
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