¿Quiénes estarían al frente de las manifestaciones sociales que se producirían en el 2026?

En el país hay al menos 200 organizaciones del mundo social y de ellas surgen las convocatorias a marchas y jornadas de movilizaciones. Entre ellas figuran la Coordinadora Feminista 8M, la CUT, la ANEF, el Colegio de Profesores, colectivos de derechos humanos, organizaciones estudiantiles, poblacionales e indígenas. Este año, como todos los años, se esperan movilizaciones el 8 de marzo, el 1 de mayo y el 11 de septiembre, entre otras. En este cuadro, resulta extraño que sectores cercanos al presidente electo, de la derecha y la extrema derecha, estén instalando que es el Partido Comunista el que promueve la protesta social, cuando consta la enorme cantidad de colectivos del mundo social y de la sociedad civil que tradicionalmente se expresan y manifiestan.

Gonzalo Magueda. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 10/1/2026. La convocatoria a la multitudinaria marcha por el Día Internacional de la Mujer, el domingo 8 de marzo, seguramente será hecha por la Coordinadora Feminista 8M y otros colectivos de mujeres. La masiva marcha del Día Internacional de los Trabajadores, el viernes 1 de mayo, será organizada por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), junto a decenas de agrupaciones sindicales y sociales. Las posibles manifestaciones de los trabajadores del Estado, que suelen ocurrir cada año en promoción de sus demandas, son convocadas por la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), así como sindicatos de distintas reparticiones públicas. El 11 de septiembre, la marcha y conmemoración del golpe de Estado de 1973, es convocada por las organizaciones nacionales de derechos humanos y agrupaciones de familiares de detenidos y ejecutados políticos. No sería novedad que, por ejemplo, haya llamados a movilizaciones de parte del Colegio de Profesores, un gremio muy activo, de organizaciones poblacionales como Ukamau, de los estudiantes a través de representaciones como la Confech (Confederación de Estudiantes de Chile), de organizaciones indígenas, medioambientalistas, y defensores de Sitios de Memoria, de la diversidad sexual, entre otros sectores.

También se espera que durante el año que se inicia, continúen las manifestaciones en solidaridad con el pueblo palestino, que convoca a diversos sectores de la sociedad civil, las protestas exigiendo la aparición de la activista indígena Julia Chuñil, las movilizaciones en torno de la defensa de decenas de campamentos de familias sin vivienda, manifestaciones planteando el cumplimiento del Plan Nacional de Búsqueda de más de mil 400 detenidos desaparecidos y protestas de organizaciones regionales, de territorios y de la cultura.

Sin existir un catastro formal y exacto, se calcula que hay a lo menos 200 organizaciones sociales expandidas por el país y que representan a sectores de trabajadores, mujeres, estudiantes, indígenas, de derechos humanos, poblacionales, territoriales, del mundo de la cultura. En muchas de ellas se sitúa la posibilidad de manifestación y expresión pública este año, como ha ocurrido en décadas pasadas.

En definitiva se trata del mundo social y de la sociedad civil expresándose de diversas maneras para hacer ver sus reivindicaciones, demandando derechos, protestando por lo que se consideran políticas públicas erróneas. No son descartables tampoco protestas espontáneas de la población frente a alza del costo de la vida, mala atención en salud, continuidad de falta de vivienda, situaciones específicas en regiones y comunas, o en sectores como los pescadores y los profesionales, y expresando el rechazo a una previsible oleada represiva con un papel destacado de Carabineros de Chile bajo el mandato de las nuevas autoridades de los ministerio del Interior y Seguridad Pública.

Frente a este cuadro, en las últimas semanas desde sectores de la derecha y partidarios del próximo gobierno de José Antonio Kast, comenzaron a salir voces apuntando al Partido Comunista y a que manifestarse es generar violencia, caos y desestabilización del gobierno. Si se mira el mapa de las organizaciones sociales, se verá que es poco lo que puede hacer ahí un partido político, y parece aventurado y estigmatizador señalar que las feministas, los trabajadores, los profesores, los empleados públicos, los defensores de derechos humanos van a provocar “violencia, caos y desestabilización”. Por lo demás, todos los gobiernos pos dictadura han vivido las movilizaciones de esos sectores.

Los datos y antecedentes apuntan a que en Chile hay una malla de organizaciones de la sociedad civil y del mundo social que han estado en permanente actividad en distintos ámbitos y que son las que, en definitiva, se dispondrían a convocar a movilizaciones y otras actividades en demanda de sus reivindicaciones o para protestar por medidas del próximo gobierno de extrema derecha. Ahí podrán estar los problemas para el gobierno de Kast, no en un solo partido político, ahí es donde se verá qué respuestas dará la próxima administración.

 

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