Chile. Reacciones ante la intervención militar y bombardeos de EU en Venezuela

Presidente Gabriel Boric: “Como Gobierno de Chile expresamos nuestra preocupación y condena por las acciones militares de Estados Unidos que se desarrollan en Venezuela”. Comunicados de decenas de organizaciones sociales, sindicales y de derechos humanos.

“El Siglo”. Santiago. 3/1/2026. En su cuenta de “X” (ex Twitter), el Presidente de la República, Gabriel Boric se refirió al ataque que realizó Estados Unidos la madrugada de este sábado en Caracas y otros puntos de Venezuela y que derivó en el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa, los que habrían sido sacados de Venezuela.

“Como Gobierno de Chile expresamos nuestra preocupación y condena por las acciones militares de Estados Unidos que se desarrollan en Venezuela y hacemos un llamado a buscar una salida pacífica a la grave crisis que afecta al país”, señaló el mandatario.

“Chile reafirma su adhesión a principios básicos del Derecho Internacional, como la proscripción del uso de la fuerza, la no intervención, la solución pacífica de las controversias internacionales y la integridad territorial de los Estados. La crisis venezolana debe resolverse mediante el diálogo y el apoyo del multilateralismo, y no a través de la violencia ni la injerencia”, declaró.

“Como Gobierno de Chile manifestamos nuestra máxima preocupación y enérgica condena frente a las acciones militares que Estados Unidos ha estado desarrollando en Venezuela. Y en particular, ante el anuncio de que un estado extranjero pretende ejercer un control directo sobre el territorio venezolano, administrar el país y, eventualmente, como señaló su presidente, continuar operaciones militares hasta imponer una transición política. Esto sienta un precedente extremadamente peligroso para la estabilidad regional y global”, señaló en una declaración oficial el Presidente Gabriel Boric.

“Chile reafirma que el respeto a la soberanía y la integridad territorial de los Estados constituye una línea roja que no debe ser cruzada bajo ninguna circunstancia, y que constituye además un pilar esencial del derecho internacional. La soberanía no es una formalidad, es la garantía esencial que protege a los países de las voluntades externas de la arbitrariedad y de la ley del más fuerte. Hoy es Venezuela, mañana podría ser cualquier otro. Asimismo, la amenaza de control externo unilateral de sus recursos naturales o recursos estratégicos constituye una grave violación al principio de integridad territorial, y pone en riesgo la seguridad, la soberanía y la estabilidad de todos los estados de la región. Si pueden hacerlo allá, ¿por qué no podrían hacerlo en el futuro en otra parte?”, cuestionó el Jefe de Estado.

“Este hecho se inscribe en un contexto geopolítico alarmante, en el que la fuerza comienza a reemplazar crecientemente las reglas como mecanismo para resolver los conflictos internacionales. Normalizar esta lógica erosiona el sistema multilateral, debilita la democracia a escala global y expone a todos los países, especialmente a los de menos poder relativo, a decisiones unilaterales impuestas por la fuerza militar”, advirtió.

“La democracia no se construye desde la fuerza ni desde la imposición. Chile hace un llamado urgente a las Naciones Unidas para que asuma un rol activo e inmediato, utilizando todos los mecanismos disponibles para evitar una escalada militar, proteger, por cierto, a la población civil y restablecer un marco de solución política y pacífica conforme a la carta de Naciones Unidas. Para ello, estamos en coordinación con distintos gobiernos. Ante este escenario y los posibles efectos regionales que este tenga, como Gobierno hemos dispuesto un monitoreo permanente de nuestras fronteras ante posibles aumentos de flujo migratorio desde Venezuela hacia Chile, activando a las distintas instituciones del Estado, y fortaleceremos todos los protocolos de monitoreo y protección consular, prestando especial atención a la situación de las y los ciudadanos chilenos en Venezuela”, indicó.

“Chile va a actuar como siempre lo ha hecho, con responsabilidad, con coherencia y con firmeza, defendiendo principios que consideramos irrenunciables: la no violencia, la soberanía de los estados, la prohibición del uso de las fuerzas o amenaza, la solución pacífica de las controversias y la plena vigencia del derecho internacional”, estableció Boric.

ANEF

La Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), organización histórica de los trabajadores y trabajadoras del Estado de Chile, denunció y condenó “la brutal intervención militar de los Estados Unidos en la República Bolivariana de Venezuela que, tras una prolongada escalada de acoso y bloqueo, ha derivado hoy en acciones unilaterales que violan abiertamente el artículo 2° de la Carta de las Naciones Unidas”. Dicho artículo establece que “los miembros de la organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado”.

A través de un comunicado, la ANEF señaló que el pueblo chileno conoce profundamente las formas de intervención del imperialismo norteamericano y los costos humanos y sociales que éstas han significado. “Nuestra historia está marcada por acciones -plenamente documentadas- de injerencia financiera, económica, política y terrorista promovidas desde la década de 1960, que culminaron en el golpe civil y militar del 11 de septiembre de 1973. Aquel quiebre impuso 17 años de dictadura, miles de muertos y desaparecidos, millones de exiliados y la implementación de un sistema neoliberal orientado a la explotación permanente del país al servicio de intereses extranjeros”, recordó.

“Hoy, el manual de intervención y guerra sucia inspirado en la doctrina Monroe se repite y profundiza. Los gobiernos latinoamericanos han reaccionado con tibieza ante la escalada intervencionista de Donald Trump, visible primero en los procesos electorales de Argentina y más recientemente, con mayor crudeza, en el fraude consumado en las elecciones de Honduras. Sin pruebas ni debates en organismos multilaterales, se estigmatiza a Venezuela como un “narcogobierno” o promotor del terrorismo. Que nadie se engañe: en días recientes, el propio presidente de Estados Unidos declaró abiertamente que la intervención en curso tiene un único y claro objetivo, poner bajo control norteamericano la industria petrolera venezolana. Desde hace más de dos siglos, la apropiación de los recursos naturales y la subordinación política y económica de nuestros pueblos han sido el eje de las acciones imperialistas en América Latina”, sostuvo la agrupación.

Asimismo, indicó en su declaración pública que “frente a esta agresión, los gobiernos y pueblos del continente deben reaccionar con urgencia, claridad y fuerza, articulando acciones concretas en repudio a la intervención militar en curso. Este 3 de enero de 2026 quedará marcado como el día en que, por primera vez en la historia, los Estados Unidos intervinieron militarmente de forma directa en América del Sur. Sus invasiones anteriores en América Central y el Caribe dejaron un saldo de dictaduras, masacres y desolación. Ninguna intervención militar estadounidense ha contribuido jamás a fortalecer la democracia, la libertad ni los derechos humanos; su huella es, en cambio, de muerte, destrucción y expropiación”, enfatizó.

“Sabemos que algunos intentarán justificar o incluso celebrar la tragedia que hoy se abate sobre el pueblo venezolano. Son los mismos que siguen justificando las dictaduras del Plan Cóndor y amparando a violadores de derechos humanos. Quienes se subordinan a los designios de potencias extranjeras no defienden el interés nacional ni el patriotismo: perpetúan la dependencia y la entrega de nuestra soberanía. América Latina, sus pueblos y gobiernos, deben reafirmar su condición de Zona de Paz y dotarse de mecanismos comunes de acción para resguardar la autodeterminación, la soberanía territorial y la independencia política de nuestros países”, manifestó la ANEF.

Organizaciones sociales, políticas y sindicales

En una declaración conjunta, las organizaciones chilenas sociales, políticas y sindicales manifestaron su repudio respecto del bombardeo de Estados Unidos contra Venezuela, calificándolo como “una agresión imperialista brutal, que responde a la doctrina Monroe, que busca apoderarse de la principal reserva de petróleo del mundo y de los recursos naturales de toda América Latina”.

Junto con denunciar las violaciones a la soberanía de Venezuela, al Derecho Internacional y a la Carta de la Organización de Naciones Unidas (ONU), exigieron a “la ONU y a la CELAC una condena clara y sin dobles estándares al gobierno de Donald Trump por esta agresión”.

También exigieron “al Gobierno de Chile una condena enérgica y el inmediato retiro del embajador de Chile en Estados Unidos ante la agresión imperialista” y pidieron “respeto a la condición de América Latina y el Caribe como Zona de Paz (declarada por la CELAC)”.

“Llamamos a los pueblos de América Latina a movilizarse en defensa de la soberanía venezolana y en solidaridad con su pueblo y su legítimo presidente”, señalaron las organizaciones, manifestando su “profunda preocupación por la vida e integridad del presidente Nicolás Maduro y de Cilia Flores, quienes han sido secuestrados ilegalmente por fuerzas estadounidenses. Exigimos su liberación inmediata y el respeto a su condición de autoridades legítimas. ¡La República Bolivariana de Venezuela no está sola!», expresaron.

Bancada legislativa del Partido Comunista

La bancada de diputados y diputadas del Partido Comunista, del Frente Regionalista Verde Social, de Acción Humanista e independientes, rechazó “tajantemente el terrorismo internacional estadounidense contra el pueblo de la República Bolivariana de Venezuela y el secuestro del Presidente Nicolás Maduro y su esposa”, exigiendo el cese inmediato de las agresiones militares.

“La escalada de violencia y asedio es inaceptable, responde a la lógica de la imposición del más fuerte y el total desprecio por el derecho internacional. Esta es una señal política para Latinoamérica y el Caribe: el presidente de Estados Unidos Donald Trump es capaz de bombardear un pueblo con tal de conseguir petróleo. No somos el patio trasero de Estados Unidos”, declaró la bancada parlamentaria.

Asimismo, señaló que “la no injerencia extranjera, la soberanía y la proscripción del uso de la fuerza son principios básicos que han sido vulnerados sin ningún pudor”.

Las y los parlamentarios de esta bancada exigieron además “una reunión urgente de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para determinar medidas contra Estados Unidos por estas acciones que ponen en riesgo la estabilidad regional. La defensa de la soberanía y la paz es un imperativo ético y moral”.

La diputada por el distrito 9 de la Región metropolitana y senadora electa por Valparaíso, Karol Cariola (PC), también condenó enérgicamente el bombardeo de Estados Unidos contra Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa.

“Son hechos de extrema gravedad, al margen de la legalidad internacional, que vulneran la soberanía de un país y el derecho internacional. La violencia y la intervención extranjera nunca son solución a los problemas internos de una nación. El interés de Trump no es la democracia: es el petróleo y está dispuesto a cometer cualquier barbaridad para obtenerlo”, advirtió.

Sobre la declaración del presidente electo José Antonio Kast en la que legitima y valida la reciente agresión estadounidense en contra de Venezuela, el diputado por el distrito 7 de la Región de Valparaíso, Luis Cuello (PC), señaló que esos dichos “constituyen un serio retroceso del punto de vista de la tradición chilena de respeto al derecho internacional y al principio de no intervención. La acción militar norteamericana es ilegal, ha sido condenada, y, en consecuencia, lo declarado por José Antonio Kast es de la más alta gravedad”, afirmó.

El diputado por el distrito 9 de la región Metropolitana, Boris Barrera, también aseguró que lo sucedido en Venezuela es gravísimo y merece una condena clara a la agresión ejercida por Estados Unidos.

“El respeto al derecho internacional, a la soberanía de los pueblos y al principio de no intervención es esencial para la convivencia democrática y el orden internacional, y no puede ser relativizado bajo ninguna circunstancia. Un ataque a Venezuela es un ataque a toda América Latina, región declarada zona de paz, que una vez más Estados Unidos viene a violentar, como lo ha hecho en muchas partes del mundo”, explicó el parlamentario.

La diputada del distrito 12 de la región Metropolitana, Daniela Serrano (PC), denunció que “el ataque de Estados Unidos a Venezuela constituye una flagrante violación a la soberanía de América Latina y el Caribe”.

“La comunidad internacional no puede guardar silencio cómplice frente a esta agresión, que amenaza la paz, la estabilidad regional y la vida de millones de venezolanos. En Chile sabemos de primera fuente lo que significa la intervención estadounidense, que en ningún lugar del mundo ha traído paz y bienestar. La comunidad internacional debe ser categórica en rechazar el intervencionismo imperialista de Donald Trump. Hoy América Latina y el Caribe está en bajo asedio y peligro”, indicó.

La diputada por el distrito 8 de la Región Metropolitana, Carmen Hertz (PC), dijo que “el matón fascista Donald Trump sigue amenazando a nuestros países para asegurar su saqueo y despojo, va tras Colombia y amenaza a México”.

Hertz agregó que “las retóricas de condena, solamente no sirven. La Unión Europea de un servilismo abominable que les traerá consecuencias, y los gobiernos de derecha latinoamericanos festejando como payasos de adorno, patéticos, una deriva extremadamente peligrosa”.

Ministra Camila Vallejo

La ministra Secretaria General de Gobierno, Camila Vallejo, señaló que “es evidente que el ataque militar e ilegal de Estados Unidos en territorio venezolano no se trata de Maduro, de la dictadura o del narcoterrorismo, se trata de tomar control de una nación y de su petróleo, así lo ha declarado el mismo presidente Trump”.

“El Presidente Boric es claro en denunciar que esta vulneración de la soberanía venezolana marca un gravísimo precedente para América Latina, al poner en riesgo la soberanía de toda nuestra región”, afirmó la vocera.

Coordinadora Nacional de Agrupaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos

El siguientes es el texto íntegro de la declaración pública de la Coordinadora Nacional de Agrupaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos respecto del ataque militar y bombardeos perpetrados por Estados Unidos la madrugada del sábado 3 de enero en Caracas y otros puntos de Venezuela, y que derivó en la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores:

“Las Agrupaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos manifestamos nuestra más profunda y categórica condena a la agresión armada, a las amenazas y a las acciones de intervención promovidas por el gobierno de los Estados Unidos contra el pueblo y el Estado soberano de la República Bolivariana de Venezuela.

Estas acciones constituyen una grave vulneración a los principios fundamentales del derecho internacional establecidos en la Carta de las Naciones Unidas, en particular el respeto a la autodeterminación de los pueblos, la soberanía de los Estados, la prohibición del uso de la fuerza y la no injerencia en los asuntos internos. Su transgresión pone en serio riesgo la paz regional y la vigencia universal de los Derechos Humanos.

Como familiares de víctimas del terrorismo de Estado, expresamos nuestra plena solidaridad con el pueblo venezolano. Nuestra memoria histórica, marcada por el golpe de Estado, la intervención extranjera y la posterior dictadura civil-militar en nuestro país, nos permite afirmar con certeza que estos procesos de injerencia suelen derivar en la ruptura del orden democrático y en la comisión sistemática de graves violaciones a los Derechos Humanos.

Sabemos, por experiencia propia, que los golpes de Estado promovidos o avalados desde el exterior han significado detenciones arbitrarias, tortura, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas, crímenes que constituyen delitos de lesa humanidad y que dejan consecuencias irreparables en las personas, las familias y la sociedad en su conjunto.

Desde nuestro compromiso histórico con la memoria, la verdad y la justicia, afirmamos con claridad que respaldar, justificar o celebrar golpes de Estado implica legitimar la violencia política y el terrorismo de Estado, negando los principios democráticos y los Derechos Humanos por los que los pueblos han luchado.

Reiteramos nuestro compromiso irrenunciable con la defensa de los Derechos Humanos, la memoria histórica, la justicia y las garantías de no repetición. Llamamos a la comunidad internacional, a los organismos de Derechos Humanos y a los pueblos de América Latina a rechazar toda forma de intervención extranjera y a exigir el respeto irrestricto a la soberanía, la autodeterminación y la dignidad de los pueblos”.

Plataforma Internacional por los DDHH

La Plataforma Internacional por los Derechos Humanos, instancia de coordinación que integran diversas organizaciones de derechos humanos de América, Europa y África, desea expresar su profundo rechazo y condena a la agresión armada norteamericana contra territorio venezolano, perpetrado en las últimas horas, contra aeropuertos, puertos e instalaciones militares, con un número de pérdidas de vidas de civiles no cuantificada, junto con el eventual secuestro del presidente Nicolás Maduro y su cónyuge, anunciado por el propio Donald Trump. Estos hechos constituyen una inaceptable intervención imperial en contra de un país soberano, y una flagrante violación del Derecho Internacional que pone en jaque la seguridad de toda la región, contrariando los principios de la Carta de Naciones Unidas y el justo anhelo de los pueblos de América Latina de preservar la paz a través de una sana convivencia entre los pueblos, basada en el respeto de la soberanía nacional de cada uno de los Estados partes de la comunidad internacional.

La agresión criminal consumada por Estados Unidos contra un pueblo soberano como el venezolano, es una nueva expresión de la Doctrina Monroe que rompe un principio básico del Derecho Internacional y que ha sido esgrimido como una característica distintiva del nuevo orden mundial surgido después de la Segunda Guerra Mundial: el respeto de las reglas y el Derecho aceptado internacionalmente.

El falso argumento del supuesto combate al narcotráfico ya ha sido desechado por el propio Trump, quien declaró que el petróleo y demás riquezas básicas venezolanos le pertenecían a Estados Unidos.

En consecuencia, llamamos a las organizaciones sociales y de derechos humanos de nuestros países, tanto de América Latina y el Caribe como del mundo entero, a movilizarse activamente en defensa del Derecho Internacional, del principio de no intervención y por la soberanía y el derecho de la libre determinación de nuestros pueblos. A exigir de nuestros gobiernos una condena expresa de la intervención armada norteamericana y a demandar claros y categóricos pronunciamientos de la Asamblea de Naciones Unidas, de su Consejo de Seguridad y de la OEA.

Lo que está en juego no es la suerte de un Gobierno determinado, es la defensa del imperio de la razón y las reglas que permiten una sana convivencia internacional. Es la defensa de la Paz en la Región y en el mundo, y el derecho a ser pueblos independientes y no sometidos a los dictados de una potencia extranjera.

Levantar la voz con fuerza ahora no es sólo solidarizar con el pueblo venezolano sino defender la dignidad de nuestros pueblos e impedir que se haga realidad lo señalado por el poema atribuido a Bertold Brecht, y que cuando los afectados seamos nosotros, ya sea tarde.

Es hora de reaccionar. Reiteramos nuestro llamado a volver a confiar en la fuerza de la unidad, la organización y la movilización de nuestros pueblos para frenar esta ofensiva mundial de la ultraderecha y el neo fascismo imperial, que atenta gravemente en contra de los legítimos intereses de las grandes mayorías nacionales y su genuino deseo de vivir en Paz en sociedades más justas, soberanas, verdaderamente democráticas y respetuosas de los Derechos Humanos, única manera de garantizar la plena dignidad de los seres humanos.

 

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