La motosierra de Matthei
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Elon Musk, nombrado por Trump a cargo del Departamento de Eficiencia Gubernamental, lució como símbolo el regalo que le llevó Milei: la motosierra, la misma que pretende aplicar Matthei al gasto público destinado a cubrir necesidades sociales del pueblo.
Hernán González M. Profesor. Valparaíso. 2/2025. Por esos días, la derecha en su conjunto las ha emprendido contra el Gobierno y particularmente contra el Ministerio de Hacienda a propósito del aumento del déficit fiscal y los traspasos de la CORFO. Coinciden en la ofensiva desde el polo ultra de socialcristianos, Republicanos y nacional libertarios, hasta la derecha soft de Sichel pasando por la eterna promesa de Chile Vamos, Evelyn Matthei.
Es su propuesta programática la que se expresa en esta pataleta por el derroche del erario público. Ésta, como siempre, consiste en cuadrar la caja; mantener en orden los números y ahorrar para un porvenir inexplicable y remoto. El utopismo derechista de que algún día la realidad y sus quimeras doctrinarias coincidan, aunque el costo social de dicho logro, en el camino, sea el empobrecimiento de trabajadores y trabajadoras a niveles cercanos a la sobrevivencia biológica; la destrucción del medioambiente; el abandono de la sociedad y su adaptación a la ley de la selva; hacer del Estado un gendarme con el propósito de garantizar que este tipo de (des)orden funcione -su chusca interpretación de “la mano invisible”- es decir, de los niveles obscenos de desigualdad que lo caracterizan y las exclusiones de diverso signo que le permiten asegurarla.
Es expresión de la marcha del fascismo, que ha tenido en el último tiempo sendos aquelarres en España, en la reunión de Patriotas por Europa y más recientemente en la Cumbre de partidos de Acción Conservadora en los Estados Unidos, donde se dieron cita nuevamente los fachos europeos, esta vez con Milei, Corina Machado, Bukele y el hijo de Bolsonaro. En la ocasión, de hecho, Elon Musk, el sudafricano nombrado por Trump a cargo del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE por su sigla en inglés), lució como símbolo de este programa, el regalo que le llevó Milei: la motosierra, la misma que pretende aplicar Matthei al gasto público destinado a cubrir necesidades sociales del pueblo.
De hecho, en su lenguaje y discurso, aparte de sus conocidas y archirrepetidas consignas contra la casta, la burocracia estatal y la izquierda woke, no se le ha escuchado ni una sola palabra acerca de la desigualdad y cómo combatirla; salud y educación públicas, industria y empleo. Dan por hecho que estas en el peor de los casos, se pueden abordar y resolver espontáneamente porque en realidad son características naturales del orden social que incluso ni siquiera son un problema.
El silencio del antiguo pensamiento social liberal de la democracia de los acuerdos cuando no su búsqueda del ancho camino de en medio comparando a Trump con Maduro o sosteniendo que la democracia es amenazada por los populismos de derecha e izquierda, ocultan de manera torpe los discursos de odio, el fascismo indisimulado y la agresividad que mueve a la derecha, antigua contraparte del liberalismo social, en la actualidad y que expresan su prédica fundamentalista defendiendo la regla fiscal que anuncian ya los recortes al gasto público que va a aplicar de llegar al gobierno.
Su tono por lo demás no es muy amistoso. No lo fue en España ni en el Centro de Convenciones Gaylord, donde se realizó la CAPC. No lo ha sido tampoco en nuestro país. No será dando muestras de responsabildad ni demostrando más eficiencia en la administración del Estado y de los negocios públicos que se le pueda derrotar. Sólo una genuina vocación de transformación; señalar las diferencias que hay entre la derecha y los demócratas en la actualidad; denunciando permanentemente sus inconsistencias, las mentiras de su demagogia que pretende hacer creer al país que hacer más ricos a los ricos, favorecería a los pobres; la incongruencia entre su discurso pseudolibertario y las discriminaciones que promueve; entre su pretendido patriotismo y sus genuflexiones ante el imperialismo y las transnacionales, de las que el payaso de Milei es la mejor expresión.
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