Guantánamo: la polémica Base Naval y prisión de EU en el corazón del mar Caribe, ahora para meter migrantes
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Desde 1903 hasta la fecha, opera en el oriente del territorio cubano esa unidad militar estadounidense, cuyo funcionamiento ha sido cuestionado a lo largo de su historia no sólo por ser un vestigio del colonialismo, contrario a la voluntad y soberanía del pueblo cubano, y en menoscabo de la integridad territorial de la isla, sino también por ser usada por el gobierno de Estados Unidos como una cárcel fuera de su territorio. La prisión ha sido objeto de críticas por el trato, la falta de debido proceso y las técnicas de interrogatorio, equiparables a la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes, contra los cientos de detenidos sospechosos de cometer “actividades terroristas”. Ahora, la base de Guantánamo es ocupada por la administración de Donald Trump como un centro de reclusión de migrantes irregulares en Estados Unidos, mal llamados por los medios hegemónicos como “migrantes ilegales”.
Úrsula Fuentes Rivera. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 2/2025. Es una de las bases militares navales más caras del Ejército de Estados Unidos y, probablemente, la más polémica. Se encuentra ubicada en territorio cubano, en un lugar estratégico en el mar Caribe, instalada ilegalmente por Estados Unidos desde 1903.
Si bien la guerra hispano-estadounidense terminó en 1898, con la derrota española y la independencia formal de Cuba,este país no quedó completamente librede influencias extranjeras. En 1901, apenas tres años después del fin de la guerra, Estados Unidos (EU) impuso a la recién nacida República cubana incluir en su Constitución la Enmienda Platt, un conjunto de medidas que limitaba su soberanía, al obligarla a ceder parte de su territorio al vecino país del norte.
De este modo, el 16 de febrero de 1903, los presidentes de ambos países -el cubano Tomás Estrada Palma, que tenía la particularidad de ser también ciudadano estadounidense, y Theodore Roosvelt- firmaron un acuerdo por el que Cuba cedía a EU parte de su territorio en Guantánamo, “por el tiempo necesario y para los propósitos de la estación naval norteamericana”, con el objetivo, según Washington, de “intervenir para la conservación de la independencia cubana, para el mantenimiento de un gobierno adecuado y para proteger la estabilidad regional”.
En el pacto quedó especificado que los estadounidenses pagarían anualmente una cifra de 2 mil dólares “en moneda de oro de EU” -una cantidad simbólica- y que se harían cargo del mantenimiento de la valla limítrofe.
El panorama cambió radicalmente desde 1959, con el triunfo de la Revolución Cubana, cuando el Gobierno del Comandante Fidel Castro comenzó a exigir la devolución de Guantánamo, al considerar que su arriendo fue impuesto por Estados Unidos bajo coerción y que es inválido según el derecho internacional.
“Con la Enmienda Platt cercenaron nuestra independencia, teniendo la facultad de ejercer ellos su control político y ser ellos los que controlaran la vida de nuestro pueblo”, argumentó Fidel Castro en un discurso dado el 13 de noviembre de 1960 ante los obreros de la base naval de Caimanera, en el Instituto de Segunda Enseñanza de dicha ciudad, en Guantánamo.
Cuba también denunció ante la ONU la ocupación y permanencia de la base militar estadounidense en Guantánamo, como vestigio del colonialismo, en contra de la voluntad y soberanía del pueblo cubano, y en menoscabo de la integridad territorial de la isla. Así quedó registrado en la resolución 1514, aprobada por la Asamblea de Naciones Unidas, el 14 de diciembre de 1960.
Desde entonces, el Gobierno Revolucionario dejó de aceptar y recibir los cheques de arrendamiento que Washington enviaba cada año.
Guantánamo, una base militar geoestratégica en el corazón del Caribe
Ubicada al sureste de Cuba -la isla más grande del archipiélago de las Antillas-, la Base Naval de Guantánamo presenta para Estados Unidos un interés geoestratégico mayor, pues se encuentra en el corazón de la gran cuenca del Caribe, en la confluencia marítima del Golfo de México, del mar Caribe y del Océano Atlántico.
Además, es una amenaza militar, directa y permanente para Cuba, teniendo una instalación bélica dentro de territorio isleño.
Su instalación, que ocupa un área de 117,6 kilómetros cuadrados, se encuentra protegida por una gran bahía natural y también ha permitido a Estados Unidos controlar la ruta marítima directa -pasando por el Canal de Panamá- en la Costa Este y la Costa Oeste de EU, entre los océanos Atlántico y Pacífico.
Gran parte del siglo XX la Base Naval de Guantánamo funcionó como un centro de operaciones militares de la marina estadounidense, a excepción de la década de 1980, cuando el Presidente Ronald Reagan la usó para la detención de migrantes haitianos a través de la denominada Operación de Interdicción de Migrantes Haitianos (HMIO, por sus siglas en inglés).
En los años 90 y durante la denominada “crisis de los balseros”, EU también usó la base para detener a migrantes cubanos interceptados en el mar en su intento por llegar a las costas estadounidense. Allí estuvieron hasta que progresaron sus casos, a partir de convenios migratorios en los años 1994 y 1995.
Una de las condicionantes de la “crisis de los balseros” fue también el incumplimiento del acuerdo migratorio de 1987, mediante el cual Estados Unidos se comprometía al otorgamiento de hasta un máximo de 20 mil visas al año. No obstante, entre 1987 y 1994, solamente concedió poco más de 11 mil, de un presunto total de 160 mil.
Con la llegada del siglo XXI el papel de Guantánamo cambió drásticamente. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 a las “Torres Gemelas” (Nueva York) y al Pentágono, el Gobierno de George W. Bush instaló en la Base Naval un centro de encarcelamiento para sospechosos de terrorismo.
Por esa cárcel, que se encuentra al margen del sistema judicial estadounidense, han pasado en estas dos décadas 780 detenidos, en su gran mayoría de origen musulmán y aún quedan 30 reclusos, muchos de los cuales ni siquiera están acusados de un delito.
Los primeros veinte prisioneros llegaron en un avión militar el 11 de enero de 2002. El Gobierno de George W. Bush eligió este sitio para enviar presos de su “guerra contra el terrorismo” sin regirse por protecciones del derecho de Estados Unidos o los Convenios de Ginebra (tratados internacionales que establece normas de protección para los no combatientes y prisioneros de guerra y proteger a las víctimas de los conflictos armados).
La polémica surgió de inmediato al difundirse una foto de los prisioneros arrodillados, enmascarados y maniatados, vistiendo uniforme naranja. La prisión ha sido objeto de críticas por el trato al que se vieron sometidos prisioneros en sus instalaciones y por las técnicas de interrogatorio, equiparables a la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes que se utilizaron contra los detenidos.
Según denuncias de organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, la Base de Guantánamo ha sido utilizada por el Gobierno estadounidense para eludir las protecciones legales y el escrutinio público. Torturas, desapariciones forzadas, interrogatorios en régimen de incomunicación, ausencia total del debido proceso, alimentación obligada en huelgas de hambre, detenidos recluidos indefinidamente sin atención médica y sin acceso a juicios justos, son el denominador común de una cárcel por la que han pasado cientos de prisioneros sospechosos de cometer “actividades terroristas”, denominados como “combatientes enemigos” y no como “prisioneros de guerra”.
Dentro de esas arbitrariedades figuran los interrogatorios a los detenidos lejos de los abogados o los tribunales, sin los derechos fundamentales durante el procedimiento legal, entre ellos, el derecho a un debido proceso y al habeas corpus (recurso de amparo en caso de privación de libertad de forma ilegal, arbitraria o ilegítima).
Al respecto, cabe señalar que los tribunales estadounidenses han considerado hasta ahora que la cláusula sobre las garantías procesales debidas que establece la Constitución de Estados Unidos -de que “nadie podrá ser privado de la vida, la libertad o la propiedad sin las debidas garantías procesales”- no se aplica a los detenidos en Guantánamo, por ser extranjeros detenidos fuera del territorio soberano de EU.
De manera que la discriminación ilegal se extiende a todo este sistema, pues ningún ciudadano estadounidense se enfrentaría al régimen de detención o juicio que se aplica en la base naval de Guantánamo.
Migrantes irregulares a Guantánamo
El Presidente George W. Bush, bajo cuyo mandato se iniciaron las detenciones en Guantánamo, se propuso posteriormente “encontrar una manera de cerrar la prisión”, lo que no concretó, como tampoco lo hizo su sucesor Barak Obama, quien prometió cerrar la prisión a más tardar en enero de 2010, pero en 2017 se la entregó, junto con 41 detenidos, al Presidente Donald Trump, quien ordenó que la prisión se mantuviera abierta.
Durante la administración de Joe Biden la Casa Blanca comprometió el cierre del centro de detención, pero sin facilitar un calendario del cierre. Ahora, con Donald Trump nuevamente en el poder, Guantánamo está siendo utilizado como centro de reclusión para inmigrantes indocumentados o en situación irregular en Estados Unidos.
El 29 de enero pasado el presidente Trump firmó una orden ejecutiva para habilitar en la Base Naval de Guantánamo un centro de detención para inmigrantes irregulares en EU, quienes han sido mal llamados por los medios hegemónicos como “inmigrantes ilegales”.
Y este martes 4 de febrero la administración Trump envió el primer vuelo militar con diez migrantes arrestados en territorio estadounidense y deportados a la base naval, como parte de los planes de deportación masiva impulsados por su gobierno.
Para ello, ordenó ampliar la capacidad de reclusión en Guantánamo, para albergar a cerca de 30 mil personas, a quienes utilizará únicamente como chivos expiatorios para enviar un mensaje político en su cruzada contra la migración.
La decisión avivó nuevamente los debates sobre el uso de esa base militar en el oriente de Cuba, y cuya devolución a la mayor de las Antillas no estuvo sobre la mesa ni siquiera durante el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana, en el segundo mandato de Barack Obama (2013-2017)
El rechazo de la isla
Tras conocer la nueva medida del gobierno norteamericano de emplear nuevamente el territorio ocupado en Guantánamo como un espacio para la retención de migrantes irregulares, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel la calificó como “una demostración de la brutalidad con que ese gobierno actúa para supuestamente corregir problemas creados por las condiciones económicas y sociales de ese país, por la propia gestión gubernamental y por su política exterior”.
Asimismo, el mandatario cubano recordó que Estados Unidos ha utilizado el territorio de Guantánamo “por más de un siglo como base militar y prisión, donde se tortura y se encierra en un limbo legal a personas que el imperio declara enemigas y culpables la mayoría de las veces, sin una sola evidencia de su crimen”.
“Como si no bastara esa infamia, que ha sido condenada cientos de veces por tribunales internacionales, ahora nos dicen que a la base naval norteamericana en Guantánamo mandarán 30 mil deportados; otra vez la ilegalidad, el desconocimiento de los tratados internacionales y la idea inaceptable de que hay países y personas superiores al resto de la Humanidad”, manifestó Díaz-Canel.
A través de un comunicado, el ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba advirtió que la cárcel naval de Guantánamo resulta “una amenaza a la seguridad nacional de Cuba y la subregión”.
Fotos:@Sec-Noem.
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