La Urgencia de la Política Patrimonial en los Gobiernos Comunales

Llega un nuevo Día del Patrimonio, una de las celebraciones más esperadas por la ciudadanía. Comunidades en todo el país se preparan por meses para disfrutar y construir presente desde su historia colectiva, sus tradiciones y su forma de habitar los espacios comunes. Las instituciones públicas, por su parte, se engalanan para recibir a la población que se sorprende año a año con los relatos que guardan nuestros sitios históricos.

 

Para el caso de Ñuñoa, sin embargo, debemos volver a alzar la voz para decir que esta hermosa comuna sigue al debe en la promoción de su patrimonio.

La necesidad de políticas municipales de rescate y puesta en valor del patrimonio de las comunidades es hoy un acuerdo transversal en la sociedad. Así lo han entendido muchos gobiernos locales, generando espacios claros en sus estructuras de gestión, para el abordaje institucional de este tema, ya sea en departamentos de cultura, desarrollo comunitario, turismo u otros.

Este abordaje no ha sido espontáneo o fortuito. La revalorización del patrimonio cultural por parte de gobiernos comunales es fruto de un trabajo de largo aliento entre sociedad civil y autoridades locales, tras años de diálogo y movilización social. El resultado ha sido contar hoy con algunas políticas públicas de rescate y puesta en valor de nuestra herencia cultural.

Los gobiernos locales, instituciones públicas más cercanas a las personas, son claves en el desarrollo de programas que promuevan modelos de desarrollo comunal en base a la identidad de sus barrios, unidades básicas de participación y representación en las comunas.

Los municipios están llamados a materializar la exigencia de vecinos y vecinas por respetar sus barrios; promover un comercio local justo y sustentable; reactivar celebraciones populares que permitan el encuentro entre las personas, a la vez que den vida a los espacios públicos, uno de los métodos más eficaces para erradicar la sensación de inseguridad de los habitantes. ¡Es mucho lo que podemos hacer en este tema!

La experiencia de las comunas que han asumido esta responsabilidad nos dice que para la preservación del patrimonio comunal es vital la participación vinculante de la ciudadanía, y la comprensión clara de que el valor patrimonial está precisamente en las comunidades y sus modos de relacionarse, la habitabilidad de sus espacios, el comercio tradicional, en sus creadores locales, en las antiguas y nuevas generaciones que se encuentran y avanzan juntas.

En contraste con ello, la Pérgola de la Plaza Ñuñoa es un patente ejemplo de abandono de la autoridad del patrimonio local. Este bien nacional de uso público fue licitado por el renunciado alcalde Pedro Sabat para la instalación de una cafetería privada, decisión revocada por el edil que vino en su reemplazo, debido a la presión ciudadana.

Recordemos que el actual alcalde apoyó con su voto como concejal el intento privatizador de la administración anterior, en la que siempre se excluyó la opinión de la comunidad que clamaba por la restauración del antiguo odeón, para destinarlo al uso cultural y artístico.

Hoy el municipio de Ñuñoa se enfrenta a la posibilidad de tener que indemnizar cuantiosamente a la empresa que se adjudicó dicha licitación. Ello debido a la falta de conciencia respecto de la importancia del patrimonio y a la negativa de abrir espacios a la comunidad para la generación de políticas locales.

Cada último domingo de mayo es una fiesta para el país y sus comunas. La invitación es a recorrer nuestras calles, abrir sedes sociales, conversar habitantes históricos, verdaderos tesoros vivos de cada barrio, y recoger las impresiones de los nuevos vecinos y vecinas, para juntos construir comunidad.

Usemos nuestros espacios públicos; apoyemos el comercio local; demandemos más y mejor vivienda social, que nadie deba romper sus lazos para obtener vivienda propia; exijamos ciclovías de calidad para recorrer libremente la comuna, con seguridad vial y sin contaminar.

Esto también tiene que ver con la puesta en valor del patrimonio, un patrimonio vivo con el que los representantes locales nos debemos comprometer todos los días del año.